SARA MORANTE Imaginación en rojo

  • La ilustradora del año. La cántabra Sara Morante se ha convertido en la revelación de 2011 con sus trabajos para varios de los mejores sellos independientes del país. Sus dibujos, elegantes y expresionistas, han devuelto la madurez y la belleza a cuentos como 'Las zapatillas rojas'

Sara Morante (Torrelavega, Cantabria, 1976) estudió artes aplicadas entre España e Irlanda y durante más de una década realizó labores administrativas tras una mesa de oficina. Su fascinación por la litografía, "por Toulouse Lautrec y otros cartelistas anónimos pero también por Goya y por los códices medievales", sumada a su paso por el taller de Don Herbert en Arteleku (San Sebastián), lograron convencerla hace dos años de que su imaginario podía abrirse un hueco en el mundo de la literatura ilustrada para adultos. Ahora, gracias a la confianza que han depositado en ella sellos como Impedimenta y Nevsky Prospects, Morante ha deslumbrado a lectores y artistas con un trabajo tan elegante como bello, influido por el modernismo y por el expresionismo de entreguerras, tras el que se adivina una lectora voraz.

¿Qué sería de nuestras metas sin una mano amiga que nos las mostrara cuando las perdemos de vista? Para Sara y para sus bizarras criaturas de rostros realistas y cuerpos oníricos, una de esas personas fue Enrique Redel, editor de Impedimenta, quien recuerda su primer encuentro con ella en la Feria del Libro de Madrid 2010. "Me presentó un portfolio y al instante me enamoré de su estilo, del uso que hacía de la expresión facial y del color rojo. Sus miradas me traspasaban y eran profundamente literarias", explica Redel, que rápidamente la contrató para que ilustrara su título "estrella" para 2011: el Diccionario de Literatura para esnobs, de Fabrice Gaignault. "El libro -un glosario esencial de lo más puntero en letras- fue un rotundo éxito gracias a las ilustraciones de Sara, que hizo también la portada. Así que rápidamente nos pusimos con Los zapatos rojos, de Hans Christian Andersen, un texto que obsesionaba a Pilar Adón, mi mujer, que hablaba de él constantemente en la gira que hizo de su libro El mes más cruel y del que Sara también era fanática. Se trata de un proyecto totalmente personal, Sara ha trabajado basándose exclusivamente en su propio gusto, y se nota".

Con sus ilustraciones para Los zapatos rojos Morante intenta esclarecer "qué sucedió realmente durante la danza maldita de Karen, qué pecados pudo cometer y qué miserias pudo sufrir esta niña muy pobre, casi una adolescente, a la que adopta una anciana rica y en cuya vida se cruzan unos zapatos rojos, la vanidad y un extraño soldado de barba roja".

El resultado es un libro diferente, un regalo perfecto para estas fechas, pero que a la vez se mantiene profundamente fiel al clima moral de Andersen. "Antes que ilustradora soy lectora. Durante años le pedía a mi librero historias de entreguerras, decadentes y muy tristes, a lo Irene Nemirovsky. Esas atmósferas me motivan creativamente. Las gozo y me dan pie a fabular y usar mi imaginación pues la vida que llevo es muy corriente", señala con humor la diseñadora, que se documentó exhaustivamente y leyó decenas de ensayos sobre el luteranismo de los países nórdicos para abordar esta historia. El resultado son 70 páginas donde el bagaje litográfico de Morante explica su estilo propio: escasos colores (sólo hay blanco, negro y rojo) y texturas aguadas, predominio de las tintas planas. "Y para el rojo solo hay una explicación. ¿Hay algún otro color que pueda representar el dolor o la pasión?", dice ella.

Junto a Karen, otro de sus grandes personajes de este año que acaba ha sido el paciente loco de La flor roja, un relato de Vsévolod Garshín publicado por Nevsky Prospects y traducido por Patricia Gonzalo de Jesús. "Es el que me ha causado más dolor. Hablé mucho con la traductora y con Marian y James Womack, los editores, sobre la historia y sobre la trágica vida de Garshín, un noble que termina suicidándose en San Petersburgo tras ser recluido en distintos hospitales psiquiátricos", detalla. "Los responsables de Nevsky Prospects me explicaron que tal vez sea éste el texto más autobiográfico de un autor cuya ficción psicológica se ha equiparado a la de Dostoievski. Estamos ante una prosa enigmática, con muchas lecturas posibles. Mis dibujos presentan a un mesías iluminado recluido en un hospital psiquiátrico del siglo XIX que está dispuesto a dar su vida luchando contra todo el mal del mundo, concentrado en tres amapolas rojas", describe de un protagonista al que, tanto ella como el resto de personajes, miran con honda piedad.

Galardonada en 2008 con el Premio Nacional de Arte Joven del Gobierno de Cantabria, el primer libro que Sara Morante ilustró fue Señal, un poemario de Raúl Vacas publicado por el sello Mundanalrüido (Santander), que le llevó varios meses de plumilla y tinta china. "Supuso un reto mayúsculo para mí el tener que buscar metáforas distintas a las de los poemas para contar experiencias que en muchos casos no he vivido".

También este año, el sello Contraseña le pidió a Sara que se ocupase de la portada de uno de sus lanzamientos más importantes: Claroscuro, una novela de la afroamericana Nella Larsen, "todo un descubrimiento que tenemos que agradecer a esta editorial aragonesa", explica ella en su bitácora www.saramorante.blogspot.com

"Cuando diseñas portadas, y ahora tengo muchos encargos de Francia en este sentido, debes ser fiel a la historia y concentrarla en una sola imagen. Captar la esencia, el ojo del lector, y proporcionarle información del libro", reflexiona. En esta obra sobre el deseo y los problemas relacionados con la identidad racial en la clase media-alta negra de Harlem y Chicago en 1927, Morante pone de relieve la tensión entre dos amigas que ocultan algo y se saben culpables por ello. Traducida por Pepa Linares, Claroscuro, que según la gran dama de las letras estadounidenses Joyce Carol Oates trata "de la furia asesina que puede provocar en una mujer el hecho de verse sobrepasada por otra" y que "sería digna de Henry James por su meticulosidad", cuenta además con un esclarecedor prólogo de Maribel Cruzado Soria, escritora y traductora zaragozana afincada en Sevilla.

Cruzado nos descubre en su fascinante ensayo la vida de Larsen, amiga neoyorquina de Federico García Lorca e hija de una danesa y un hombre de color de origen antillano. Reivindicada ahora como una de las grandes de la literatura afroamericana del siglo XX, Larsen intentó ocultar a lo largo de su vida su porcentaje de sangre negra y sus deseos, como las protagonistas (Irene y Claire) de esta historia de desencuentros que ha fascinado a Morante.

"Antes de dedicarme a la ilustración dibujaba, pintaba y escribía, pero nada cuajaba. No acababa de comprender ni mi estilo ni lo que me movía a dibujar. Percibía muchas cosas inspiradoras sin saber cómo volcarlas. Cuando empecé a dedicarme a la ilustración terminé por comprender qué fin tenía toda aquella información retenida en mi cabeza. Me siento muy plena y agradecida esta profesión", concluye.

Los zapatos rojos. H. C. Andersen. Impedimenta, 2011. l Diccionario de literatura para esnobs. Fabrice Gaignault, traducción de Wenceslao-Carlos Lozano. Impedimenta, 2011. l La flor roja. Vsevolod Garshín, traducción de Patricia Gonzalo de Jesús. Editorial Nevsky Prospects, 2011. l Señal. Raúl Vacas. Editorial Mundanalrüido, 2011

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