regina. cantaora

"Quería realizar un disco a la antigua usanza, flamenco en estado puro"

  • La artista saca su nuevo trabajo, que lleva por nombre 'Empeñada', y que ha sido grabado en distintas peñas La rocianera se encuentra en plena gira promocional

Evocadora como su voz y valiente como sus quejíos sobre las tablas del escenario. Así se define el nuevo alumbramiento discográfico de Regina, donde descorcha el azahar de su boca para regalar Empeñada, un disco grabado íntegramente en esos templos del cante jondo, cátedras donde se respira el flamenco, ese estilo que la ha encumbrado como la intérprete que más galas y conciertos ha firmado en los últimos tres años. Nueve audios en los que la artista rocianera se despoja de aditivos artificiales y canta a pecho descubierto: sin artilugios de sonido que amplifiquen su voz y sin arreglos de posproducción. Su voz suena sin burladero, sola frente a la guitarra y los coros.

-¿Cómo surgió este proyecto tan ambicioso y arriesgado?

-Escucho mucho flamenco clásico y, aunque es una rama musical a la que le pega cualquier instrumento, tenía ganas de hacer un disco como antaño: solo la voz, la guitarra y con el ambiente de las peñas flamencas, sin más efectos de sonido que la respuesta del público ante las canciones. Es cierto que hace mucho tiempo que no se producía un disco de estas características, pero mi vida profesional la vivo como lo hago en la personal: con intensidad y entrega.

-Dicen que el directo marca la línea que delimita los artistas con caducidad de los imperecederos. ¿Ve este disco dejando huella?

-Cuando grabas en directo estás sin burladero. Quien reproduzca el disco oirá exactamente igual que quien acude a la peña. La grabación se realizó sin amplificador, solo con un micrófono para captar lo que suena. Esa esencia del directo es la que quería plasmar. El público será quien diga si he dejado huella.

-¿Qué temas integran el CD?

-Interpreto cantiñas, tientos-tangos seguidillas, granaínas, peteneras, soleás por bulerías, bulerías y fandangos de Huelva. Todos temas y músicas del flamenco más clásico y tradicional.

-¿El aplauso en las peñas tiene un valor doble, por provenir de los que más saben de flamenco?

-Sin duda. Son quienes más conocimientos y saber atesoran. Además, realizan una encomiable labor en la sombra, sin ayuda institucional y trabajando para que los recitales no decaigan. Las únicas ayudas son sus ganas, una pequeña cuota mensual y el inmenso amor que tienen al flamenco. Este disco es un reconocimiento a ellos.

-¿Cómo se conquista a ese público tan sibarita, que ha nacido escuchando a los mejores?

- Con mucho respeto y dando lo mejor que tienes. No puede ser menos al pisar escenarios como la Peña Flamenca La Platería de Granada, Juan Breva de Málaga y Tertulia Flamenca El Gallo de Morón de la Frontera que son algunos de los templos en los que se ha grabado el disco.

-Flama (la guía del flamenco) la acredita como la segunda cantaora con más recitales sobre las tablas en 2015, sólo por detrás de Rocío Márquez y por delante de voces de la talla de Argentina. ¿Cómo se logra?

-(En 2013 y 2014 fue la primera apostilla). Se logra con mucho trabajo y teniendo la cabeza muy fría, manteniendo los pies en la tierra cuando estás arriba y no hundiéndote cuando no es así. Aparte, estudiando todos los días.

-¿Qué plan de trabajo sigue diariamente?

-Para mí esto es una pasión. Por lo demás, continúo la fase de aprendizaje, estudiando y escuchando música todo los días. Cada día, ensayo un mínimo de entre 60 y 90 minutos.

-Nació en Heidelberg (Alemania) e imagino que la música sería el cordón umbilical de su familia con su patria.

-Me vine con dos años. No hubo tiempo a que me vinculara sentimentalmente con aquella cultura. Además, el ambiente en el que se movían mis padres era el de la gente española. A pesar de todo dicen que me vine ya con rasgos como el orden y la disciplina.

-Tiene en cartera una intensa fase de promoción.

-Está siendo frenética. Todo el día de aquí para allá y eso es mérito de mi manager Antonio Picón. Primero haremos una gira por toda Andalucía y de ahí a Madrid, Bilbao, Barcelona y Badajoz y, cómo no, en Huelva, donde hoy estaremos en la Peña Flamenca dando un espectáculo al que están invitados todos los aficionados de la provincia.

-En un momento de su carrera se volcó con la copla. ¿Tiene futuro este género sin autores como Quintero, León y Quiroga?

-El escalón lo dejaron muy alto. En cualquier caso, en la copla hay gente muy preparada que quizás por falta de suerte no ha podido dar a conocerse, bien por falta de autores que les escriban, de músicos que les acompañen o de productores que apuesten por ellos. Pero no sólo en este género, en la música no todo el que esta arriba vale, ni todo el que está abajo carece de actitudes para estar en lo más alto.

-En la copla la voz de la mujer monopoliza el escenario y en el flamenco es el hombre quien toma el testigo. ¿No se peca de demasiado clasicismo?

-No lo creo. Quien le dio una vuelta de 180o al flamenco fue Pastora Pavón, conocida popularmente como la Niña de los Peines. Alguien que marcaría un antes y un después.

-¿Qué tal lleva el éxito?

-El éxito es el trabajo diario. Un día tienes la suerte de que la gente te reconoce artísticamente porque ha disfrutado de lo que das en el escenario. Sin embargo, en lo personal sigo viviendo en mi casa, rodeada de mis amigos y mi familia que es mi pilar fundamental. Al igual que hace una década, cada vez que me necesitan para alguna asociación benéfica, siguen teniendo ese sí como antes.

-El flamenco es una rama musical de enorme prestigio, pero no termina de ser un fenómeno de masas.

-Nunca lo será quizás por el enraizamiento en una cultura tan nuestra. Algunos disfrutan del éxito por reminiscencias al flamenco en rumbas o canciones pop, aprovechándose del caché, y la dimensión que encierra este arte, para ofrecer un producto que no llega ni a ser sucedáneo.

-Sin embargo, en Japón sí que es un producto de prestigio y demandado.

-Es cierto. Tengo amigos que acuden dos meses al año y tienen una agenda cargada de galas. En Japón nuestro cante sí que tiene la dimensión de bien intangible Patrimonio de la Humanidad.

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