"Puedo prescindir de todo menos de cantar y escuchar flamenco"

  • Arcángel presenta hoy en los Jueves Flamencos de Sevilla, con lleno absoluto, un recital clásico

La coherencia guía la carrera de Arcángel. Porque gracias a decisiones coherentes ha sido capaz de labrar una trayectoria que lo encumbra como una de las voces indiscutibles del flamenco actual, ya sea en su vertiente jonda clásica, ésa que necesita de pocos artificios, ya sea en cuantos proyectos musicales ha emprendido este joven de dilatada carrera que recientemente nos ha sorprendido, y embaucado, con el disco Las idas y las vueltas, de la mano de los músicos de la Academia del Piaccere. Arcángel, que conoce de sobra el terreno flamenco y la proyección que esta música tiene fuera de nuestras fronteras, es capaz de argumentar cada una de sus apuestas con el convencimiento de no estar traicionando a nadie sino, simplemente, ensanchando los caminos de un arte tan centenario como versátil. "El flamenco -sostiene- ha entrado a formar de una serie de circuitos que equipara esta música a las del resto del mundo; y para entrar en la programación de teatros de Bilbao, Amsterdam o Nueva York, dice, hay que presentar espectáculos sostenibles, entendibles para un público que no tiene el oído hecho al bagaje que tenemos aquí", sostiene.

Pero más allá de las puras razones comerciales, que indudablemente tienen peso en la toma de decisiones, a Arcángel le gusta investigar, progresar y disfrutar ante lo desconocido, unas inquietudes que siempre llevó a gala su maestro Enrique Morente, del que hoy se cumplen dos años de su prematura muerte. "Hay que entender que cada uno tiene sus condiciones y sus ganas de avanzar", dice en referencia a los que criticaron que en la pasada Bienal ofreciera un espectáculo conjunto con los hermanos Alqhai, jóvenes maestros de la música barroca.

Por eso, porque hace tiempo que Arcángel no se presenta desnudo ante los aficionados locales, su presentación en los Jueves Flamenco de Cajasol en Sevilla, esta noche a partir de las 21:00, ha sido recibida con esas ganas. Las entradas, confirmaba Manolo Herrera, director del ciclo, están agotadas desde hace dos meses e "incluso ha habido que habilitar dos filas del principio -la uno y la cero- que no se suelen poner a la venta normalmente".

Es este regreso a la sala Joaquín Turina especial por muchas razones: "Fue aquí, en 1998, cuando cante en solitario en Sevilla y fue mi primera piedra de toque para mi carrera como solista". Esta noche, las guitarras cómplices de Miguel Ángel Cortés y Dani de Morón arroparán un programa que viajará por malagueñas, cañas, soleá apolá, tarantas, seguiriyas, bulerías, alegrías y fandangos, como guiño final a su cuna.

Un repertorio que en sus palos se detiene en la propia identidad musical de Andalucía, una tierra que "hay que defender con armas que no dañen, que hay que defender como cultura irrepetible y genuina que es".

Porque su perfil como intérprete compite a diario siempre con su vertiente como aficionado. Es por esta razón por la que defiende sin ambages que puede "prescindir de muchas cosas menos de cantar y de escuchar flamenco".

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