Perera cuaja una actuación magistral en la feria de Alicante

  • El Juli y Manzanares, premiados con una oreja por coleta ante toros de Núñez del Cuvillo

GANADERÍA: Toros de Núñez del Cuvillo, escasos de presencia los tres primeros y con más cuajo los otros, nobles y con movilidad, encastados y en general de buen juego incluido el mansito segundo, que también se dejó en la querencia. TOREROS: El Juli, pinchazo, media y descabello (ovación); y media estocada que termina tragándose (una oreja y ruidosa petición de la otra, con abucheo al "palco" por no concederla, y dos vueltas al ruedo). José María Manzanares, estoconazo (una oreja) y pinchazo, y estocada casi entera baja (ovación). Miguel Ángel Perera, estocada trasera y caída (una oreja tras un aviso); y estocada desprendida (dos orejas). Incidencias: Tras el paseíllo se guardó un minuto de silencio para recordar la memoria del picador Juan Luis Rivas, fallecido el lunes, y del inspector de Policía Eduardo Puelles, asesinado por ETA. La plaza se llenó, sin apreturas, en tarde agradable a la sombra.

Magistral Miguel Ángel Perera ayer en la plaza de toros de Alicante, por valor y dominio, suficiencia y facilidad, variedad y regusto, en dos faenas de una y dos orejas, respectivamente, que marcaron la diferencia, sobre todo la segunda. El Juli no terminó de hacerse con el primero, cuyo principal defecto fue el tornillacito que pegaba al rematar los pases. Le perdió demasiados pasos y estuvo un punto acelerado. Con el cuarto, más encajado, los trazos del muletazo con más firmeza, aunque en faena a menos, recurriendo en el epílogo al socorrido circular invertido.

Algo parecido le ocurrió a Manzanares en su primero, cuyo buen estilo, plasmado en un circular y un cambio por delante de sabrosa lentitud, tuvo el contraste también de los recursos fáciles, entiéndase los invertidos. Con el quinto hubo un pasaje bonito, en el recibo de capote, y ya con la muleta tampoco entró en profundidades.

Y Perera. El que de verdad justificó todas las alegrías de la tarde. Variado, con temple y poderío en el manejo del capote, lo mismo en los recibos que en los quites, por gaoneras en uno, por saltilleras en otro. Muleta en mano, resolvió con mucha suficiencia y apabullante facilidad en lo fundamental. Inagotable también en las improvisaciones. Y todo además en un reducidísimo espacio. Cuando Perera levantó las dos orejas del sexto quedó claro por qué no hubo también doble trofeo para El Juli en el quinto. La diferencia fue notable.

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