Películas mortales

El terror en su continua escalada que no cesa - vean la cartelera donde nunca faltan películas de este género, ahora encabezadas por una tan taquillera como El orfanato (2007) o Rec (2007), de Jaume Balagueró y Paco Plaza, también en alza, pero actualmente hay otras -ahí tenemos el estreno de Hitman- que mantienen la vigencia de una especialidad cinematográfica tan rentable y recurrente como la que nos ocupa. En esta interminable secuela siniestra uno busca al menos una muestra convincente de una especie que, por lo general, propende a la reiteración, el tópico o los excesos irrelevantes.

No ocurre así en Habitación si salida, donde a la falta de originalidad ya que de principio estamos en ese lugar común en el que sorprendemos tantos relatos terroríficos. Esto es los que les pasa a los protagonistas que se quedan parados por avería en una carretera rural, tras desviarse por error de la interestatal, y se ven obligados a pasar noche en un motel, ante la imposibilidad de seguir la ruta. Se trata de un albergue siniestro, cochambroso, casi vacío y detestable, que es el escenario repetitivo de tanta aventura tenebrosa. En esta habitación nauseabunda donde David y Amy, en crisis de separación, se acogen, tras los primeros sobresaltos, dan con unas películas caseras realmente macabras que han sido filmadas en ese mismo dormitorio. Todo les hace sospechar que pueden ser las próximas víctimas. Así empieza una horrenda pesadilla.

No se le puede reprochar a esta película de Nimród Antal, norteamericano de Los Ángeles, que a los diecisiete años se fue a Hungría donde estudió en la prestigiosa Academia del Drama y la Cinematografía de Budapest, nada que no justifique una honradez absoluta a la hora de utilizar elementos de la intriga y del terror, como el llamado suspense o el voyeurismo, la claustrofobia y el marco archirrepetido, desde la inolvidable Psicosis (1960), de Alfred Hitchcock, de quien Antal nos recuerda aspectos de cierto parecido en este film, que va de la leyenda urbana a la snuff movie más espantosa utilizando elementos bastante angustiosos y perturbadores.

En el eficiente desarrollo del guión una de las innovaciones con respecto a los lugares comunes que pueden advertirse en líneas generales en la película, es la del protagonista, un tipo inteligente y con imaginación puesta al servicio de su supervivencia. Otra es la personalidad del psicópata propietario del motel, creador de un sórdido sistema para vivir del negocio de las snuff-movies, así como las ideas y cambios de ritmo que proporciona oportunas alternativas a la historia.

Buena actuación de la pareja protagonista, Luke Wilson, a quien recordamos de Pequeños salvajes (2006), de William Shrimer, y Kate Backinsale, la actriz inglesa que triunfa en Hollywood y vimos en El aviador (2004), de Martin Scorsese, donde encarnaba a Ava Gardner.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios