Paco Plaza o el miedo como metáfora

  • El creador de la saga '[REC]' regresa mañana con 'Verónica', en la que se inspira en el 'Expediente Vallecas', célebre caso de lo paranormal patrio

Una escena de 'Verónica', que tras su estreno en los cines españoles se presentará en el Festival de Toronto. Una escena de 'Verónica', que tras su estreno en los cines españoles se presentará en el Festival de Toronto.

Una escena de 'Verónica', que tras su estreno en los cines españoles se presentará en el Festival de Toronto. / h.i.

Los aficionados a los fenómenos paranormales habrán oído hablar de uno de los capítulos más impactantes de la historia de la parapsicología en España, el conocido como Expediente Vallecas, uno de los escasos testimonios conocidos en el que agentes de la Policía Nacional -que acudieron una noche, en noviembre de 1992, a un domicilio de este barrio madrileño- reconocían su incapacidad para explicarse unos sucesos perturbadores: entre las manifestaciones sobrenaturales había muebles que se abrían, estruendos que se producían sin motivo, la figura de un Cristo que se separaba de su crucifijo e incluso una inquietante y repentina mancha marrón que el informe identificaba como babas. Y la familia que asiste aterrada a estos hechos arrastra una tragedia que acentúa el componente estremecedor de las escenas que presencian los agentes... A partir de este episodio, que ya recreó y popularizó el programa televisivo Cuarto Milenio, y basándose también en casos similares -otro piso con presencias desconcertantes en la calle Embajadores, también en Madrid y a principios de los 90-, el director Paco Plaza prolonga su apuesta por el terror con Verónica, una película que se estrena mañana en los cines españoles y que el coautor de la saga [REC] presentará en septiembre en el Festival de Toronto.

Plaza (Valencia, 1973) parece haber dejado atrás el tono de fiesta gore y la comicidad salvaje que respiraba su anterior trabajo, [REC]3, y propone aquí la que según él es su película más personal, hasta el punto de que el director concibe a Verónica, la adolescente del título (la debutante Sandra Escacena) cuya vida se trastoca tras participar en una sesión de ouija, como una especie de alter ego de sí mismo. "En 1991 -cuenta el realizador-, año en que se desarrolla la acción de la película, yo tenía la edad de Verónica, iba a un colegio religioso, me encantaban los Héroes del Silencio y pasaba grandes parcelas del día con mis hermanos habitando un universo propio y hermético en el que las fronteras entre realidad y ficción se difuminaban", afirma Plaza.

Plaza señala 'Cría cuervos' como una gran influencia e incluye en el reparto a Ana Torrent

Como su protagonista, él también hizo ouija con una tabla que un amigo suyo había comprado en un quiosco, donde se vendía como parte de una colección de fascículos dedicados a lo esotérico.

"Por las tardes, a la salida del colegio, en el límite entre lo lúdico y lo terrorífico -recuerda-, nos juntábamos varios compañeros de clase para invocar a los espíritus". Plaza no sufriría, como su protagonista, las funestas consecuencias de entrar en conexión con lo paranormal, pero el cineasta ha volcado en el filme elementos autobiográficos no sólo suyos, sino de esa generación que creció en la España preolímpica: "Verónica somos nosotros, parapetados tras nuestros auriculares, recorriendo las calles de ladrillo rojo de un barrio del extrarradio de cualquier ciudad española", sostiene el director, para quien los miedos que asaltan a su heroína son también metáforas "con las que hablar del propio miedo de Verónica a crecer, abandonar el refugio de la infancia y asumir responsabilidades adultas".

Entre las influencias que asoman por su nuevo filme, Plaza señala a Bécquer, Erice o Chicho Ibáñez Serrador, pero a quien hace el homenaje más explícito es a Saura y Cría Cuervos incluyendo en el reparto a Ana Torrent como la madre de la familia protagonista. "Su combinación de realismo mágico con el morboso universo infantil me han inspirado desde el principio a la hora de abordar esta historia", declara Plaza. "Poder contar con Ana Torrent ha sido un regalo inmenso, y me ha gustado llamarla Ana, como en la obra maestra de Saura, jugueteando íntimamente con la idea de que se trata del mismo personaje años más tarde".

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