Miki Leal y Abraham Lacalle inauguran Noestudio

  • La apertura del espacio madrileño congregó el sábado a numerosos artistas andaluces

En una antigua piscifactoría del número 64 de la calle Maldonado, en el madrileño barrio de Salamanca, abrió este sábado sus puertas Noestudio, una iniciativa privada impulsada por cuatro artistas, incluido el sevillano Miki Leal, que además de alojar sus respectivos estudios pretende ser una plataforma para la exhibición, difusión y producción de proyectos visuales contemporáneos. Noestudio ocupa una nave a dos aguas, cuenta con una sala expositiva y diáfana de más de 180 metros cuadrados en la planta baja que se conecta con los estudios de Miki Leal, Abraham Lacalle, Jaime de la Jara y Jacobo Castellano, los cuatro impulsores de esta aventura cultural junto a la comisaria María José Solano, el diseñador Esteban Navarro y un mecenas murciano que financia el alquiler del local y la producción de los proyectos.

La fiesta de inauguración se prolongó hasta la madrugada de ayer y congregó a la mayoría de los artistas andaluces que habían viajado a esta edición de la feria ARCO, como Jesús Palomino, Patricio Cabrera, Concha Ybarra, Juan del Junco y un largo etcétera. En su apertura, Noestudio ofrece los primeros trabajos de vídeo de artistas hoy consagrados como Carlos Aires, Manolo Bautista y The Richard Channin Foundation, agrupados bajo el título de Lo nunca visto. Una instalación de Diango Hernández ocupa el escaparate principal que da a la calle Maldonado y permitirá publicitar el nuevo local en su vecindario.

Por otro lado, ARCO 2012 cerró ayer sus puertas tras cinco días de intensa actividad con unas cifras de venta "satisfactorias en el clima actual", según su director Carlos Urroz, que destacó la participación de los 300 coleccionistas internacionales que han comprado obra y se han despedido "satisfechos y con la intención de volver el año próximo". En esta edición descendió la presencia de instituciones pero entre las que respaldaron la cita figura el Museo Reina Sofía, que adquirió un trabajo de Pedro G. Romero a la galería Casa sin fin. La Fundación Coca-Cola también apostó por artistas vinculados a Andalucía, como la jiennense Cristina Lucas, además de adquirir fotografías del granadino José Guerrero y del asturiano afincado en Sevilla Dionisio González.

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