Mark Knopfler llega mañana a La Cartuja en su primera visita a Sevilla

  • El líder de los añorados Dire Straits, uno de los últimos 'guitar heroes' del rock británico, presentará su último disco, pero no se dejará atrás los himnos que le dieron fama mundial

Money for Nothing, Walf of Life, Tunnel of Love, Brothers is Arms, Romeo and Juliet o, por supuesto, Sultans of Swings son esa clase de canciones -o himnos caseros y sentimentales- que todo el mundo ha escuchado, salvo que haya estado de viaje en otro planeta. Para tocarlas de nuevo, en la que será su primera actuación en Sevilla en sus cuatro décadas sobre los escenarios, Mark Knopfler, alma y motor de los recordados Dire Straits, llega la noche de mañana al Estadio de la Cartuja en el marco de la gira internacional de presentación de su último lanzamiento discográfico, Tracker.

Knopfler ejerce de estrella cercana y amistosa, en las antípodas de la excentricidad que hoy parece obligatoria, desde mediados de los 80, cuando reventó el mercado con trabajos como Brothers in Arms (que sigue siendo uno de los cinco discos más vendidos de toda la historia en el Reino Unido: nueve de diez familias de allí con reproductor de CD lo tienen, reveló un estudio de hace algunos años). Un éxito tan descomunal, y tan universal, que el rock límpido, apacible, moroso y conjugado con sonidos y recursos de blues y jazz que patentó desde 1977 al frente de sus Dire Straits ha quedado fijado, con la ayuda de su característica y arpegiada manera de tocar, prácticamente como una especie de estándar de música guitarrera para toda la familia.

Disuelto en 1995 el grupo que lo lanzó a la fama mundial, el guitarrista, cantante y compositor escocés, uno de los últimos guitar heroes surgidos de las fértiles tierras británicas, siguió por su cuenta, implicándose tanto en proyectos colectivos entre los que se encuentra la fugaz banda Notting Hillbillies, como asumiendo trabajos compartidos o protagonizando colaboraciones con ilustres diversos (Emmylou Harris, Chet Atkins o Bob Dylan, del que se dice, en una anécdota muy célebre, que nada más escuchar Sultans of Swing lo llamó entusiasmado para que participara, como hizo finalmente, en la grabación del álbum Slow Train Coming). Pero Knopfler, a su ritmo, pacientemente, tampoco descuidó nunca su propia discografía personal.

La octava y última entrega de ésta, Tracker, salió publicada el pasado mes de enero, y el disco muestra a un Knopfler sereno y entregado a la recreación de las músicas de raíces como el country, pero sin perder esa sonoridad por la que es inmediatamente reconocible. Lo grabó junto a colaboradores habituales y sobrados todo ellos de tablas en el asunto: Guy Fletcher (teclados), John McCusker (violín y cítara), Mike McGoldrick (flauta), Glenn Worf (contrabajo y bajo eléctrico) e Ian Thomas (batería).

El músico comenzó su ronda de actuaciones ayer en Laneza (Huesca), en el Festival Pirineos Sur, y hoy hará una parada previa en Hoyos del Espino, en la Sierra de Gredos, para visitar ya la próxima semana, tras su concierto en el Estadio de la Cartuja, Santiago de Compostela y Barcelona. Hace unos meses, cuando presentó la gira, el propio Knopfler se refirió a las "viejas canciones" que se mencionaban al principio de este texto: "A mí me gusta tocarlas y a la gente, escucharlas. Es así de sencillo". De modo que ya lo saben, nuestro hombre no se complica la vida: lo que cualquiera esperaría de un concierto de este local hero de Glasgow es lo mismo que él está dispuesto a dar.

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