Marilyn reaparece en 'Blonde' 50 años después de su muerte

  • Carol Joyce, eterna candidata al Nobel, desgrana en las casi mil páginas de su mítico libro que se reedita ahora la soledad, el amor o el deseo de un personaje de leyenda

La madrugada del 4 al 5 de agosto de 1962 Marilyn Monroe apareció muerta en su casa de Brentwood, en Los Angeles. Se cumplen así 50 años de la desaparición del mito de Hollywood, que sedujo al mundo y a Carol Joyce Oates, cuyo mítico libro sobre la actriz, Blonde, reaparece ahora.

La escritora estadounidense Carol Joyce Oates (Lockport, Nueva York, 1938) eterna candidata al Premio Nobel, escribió su monumental novela Blonde, que recupera ahora en España y América Alfaguara, con el deseo de desentrañar en forma de novela a Norman Jean/Marilyn Monroe, uno de los iconos del siglo XX, y a la que este año el Festival de Cannes rendirá también homenaje por el cincuenta aniversario de su muerte.

Un acto de reparación con la actriz de Con faldas y a lo loco, ya que nunca estuvo en Cannes ni paseó por La Croissette y que este año, sin embargo, protagonizará el cartel oficial de la edición de 2012.

Y para intentar desvelar las luces y sombras de la rubia de oro, de la actriz frágil y fuerte a la vez, que escribió en sus cuadernos: "Sola. Estoy sola. No entiendo porque estoy sola cuando he querido a tanta gente...", Joyce Oates rescata y recrea diarios íntimos, poemas y testimonios de forma minuciosa y apabullante para entre ficción y realidad, levantar la vida del mito.

Aunque la escritora norteamericana, una de las voces más importantes de la narrativa contemporánea, aclara en una nota en la primera página de Blonde que se trata de una vida radicalmente destilada en forma de ficción, y que el lector que desee conocer datos biográficos y fidedignos no los debe buscar aquí, porque no pretende ser un documento histórico.

Casi mil páginas necesita Oates para hablar de la soledad, el amor, el deseo, la inseguridad o el miedo de este personaje de leyenda, que leía a Freud o el Ulises de Joyce, y que se convirtió en mito erótico para ser amada y deseada.

Pero Marilyn se doblaba en otros yo para salvarse de un mundo que ella odiaba y necesitaba a la vez y que empezó siendo cruel desde la infancia.

Con una madre siempre enferma e hija de padre desconocido, Norma Jean vivió una infancia en diferentes centros de acogida y con varios padres adoptivos. También conoció los abusos sexuales y para evitar tener que ir a un orfanato, y después de varios episodios, se casó a los 16 años. Un primer fracaso matrimonial al que le siguió de forma accidental su primer posado y ser portada de numerosas revistas.

En Blonde luego aparecen los dos hombres que se convertirán en dos capítulos fundamentales de su vida, Joe DiMaggio, en estas páginas apodado el Ex deportista y Arthur Miller, tildado como el Dramaturgo. De Joe DiMaggio, otro mito y leyenda viva del béisbol, que tenía fama de ser un caballero con las mujeres, se dice en estas páginas que el segundo marido de Norma Jean odiaba a Marilyn: "la quería sensual, provocativa, pero solo para él. Los celos le dominaban, se sentía ridiculizado. Y por encima de todo él era un italiano que jamás olvidaba una ofensa ni perdonaba a un amigo". Su tercer marido, el Dramaturgo (Arthur Miller) el que parece que intentó acercarse más al fondo de su naturaleza habla en el libro así: "Yo solo quería salvarla. Durante todos aquellos años no pensé en mí mismo. En mi orgullo".

A ellos hay que sumar otros protagonistas de la novela, sus venturas amorosas con el presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, o Hollywood y la productora de cine mas poderosa del mundo; los personajes que fueron amigos o que formaron parte de la industria, como Clark Gable, John Houston, Montgomery Clift, Toni Curtis, Jack Lemmon, Billy Wilder, Elia Kazan o Marlon Brando.

"A veces siento...¿es que no tengo piel? ¿Le falta una capa? Todo duele. Como una quemadura de sol", dice Norma Jean. Una artista por encima de todo, que además, como también se descubrió hace dos años cuando se publicó el libro Fragmentos, escribió muchos poemas, cartas y textos con sus reflexiones, lecturas y emociones.

"La Monroe quería ser artista. Era de las pocas personas a las que había conocido en mi vida que se tomaban en serio aquella basura. Esto es lo que acabó con ella, no lo otro. Quería que la reconocieran como a una gran actriz, pero también querían que la quisieran como a una niña, y evidentemente no se puede tener las dos cosas", dice un fragmento de Blonde.

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