María Sánchez denuncia con su obra el maltrato a la mujer

  • Una obra muy coloridad en la que utiliza 300 colores de rotuladores

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La berrocaleña de adopción, María Sánchez expone durante estos días en el museo Vázquez Díaz de Nerva su universo personal a través de medio centenar de dibujos realizados con rotulador que dan forma a un poema de sentimientos y color, lleno de magia, de humildad, de secuelas, de esperanzas y de superación personal.

El hilo conductor de estos 50 dibujos es el recorrido por los sentimientos que provoca la terrorífica trayectoria vital de una mujer que sufre maltrato aunque finalmente remonta hasta volver a vivir en un nuevo mundo que amanece ante ella. "Se parte de la ingenuidad que surge del creer que te verán y tratarán siempre como a una princesa", asegura la autora. Para la realización de esta obra ha utilizado cerca de 300 colores diferentes aplicados con hasta cinco tipos de rotuladores profesionales. Sánchez asegura que el rotulador le atrae porque no admite fallos ni cicatrices. "Su color no se mezcla, no se agrisan los tonos. Disfruto conjuntando los colores, es como resolver un puzle", destaca.

El estudio del color puro es fundamental para la artista. Le ha ocupado años de investigación. Sus dibujos tienen milimetrado el uso del color. "La belleza propia que tienen estos se conserva en cualquier construcción pictórica por medio de la organización, sólo así se mantiene la belleza y la frescura del color. Antes de meter el rotulador en el papel todo tiene que estar pensado y ordenado de un modo grato a la vista porque con esta técnica no hay vuelta atrás", afirma. Sánchez intenta lograr obras armoniosas en su totalidad, estudiando la disposición de los elementos para expresar sentimientos, sin detalles superficiales que distraigan al espectador, ir más allá de la figura. "Esto es fundamental en mi trabajo: lograr pintar una figura no es pintar la figura sino ser esa figura, captar su alma", advierte.

La autora aspira con esta obra al arte del equilibrio de la pureza que no intranquilice al espectador, con dibujos poéticos, espirituales, transmisores de sentimientos y que denoten un profundo estudio del color. "Para mí, la percepción del color es una acción y reacción del alma que luego se comunica con todo el ser. El rotulador es el instrumento que me ayuda a transmitir todo esto", asegura. Por último, Sánchez confiesa que siempre se ha sentido atraída por la Cuenca Minera onubense, lo que la llevó a buscar con tesón hasta encontrar la casa que ansiaba en el entorno que deseaba. "Berrocal me da lo que necesito de la naturaleza, aspecto fundamental para mi obra. Observar la naturaleza con respecto y atención es lo que despiertan mis sentimientos", concluye.

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