Manuel H. Martín espera que los Goya aporten luz a los 'topos' de la posguerra

  • El director onubense presenta en Huelva '30 años de oscuridad', el documental que opta a un premio de la Academia el 19 de febrero · Cree que la competencia será dura y que son pocas las opciones de ganar

"Creo que si nos dieran un Goya al final serviría para poner un foco a la historia de Manuel Cortés y de otros hombres que vivieron tanto tiempo en la oscuridad. Son historias que no se deben olvidar".

Con premio o sin él, al menos la nominación a 30 años de oscuridad al mejor documental está valiendo para divulgar uno de los hechos menos conocidos de la posguerra española. Se habla de topos; no de espías ni animales, sino de personas que optaron por ocultarse tras la Guerra Civil en su propia casa durante décadas para evitar las represalias de la dictadura franquista.

A ellos dedica Manuel H. Martín el documental, que se centra en la historia de Manuel Cortés, último alcalde republicano de Mijas. El joven director onubense estuvo ayer en Huelva para presentar su obra más ambiciosa, que se ha ganado un hueco entre las mejores producciones del año en España. "Han sido tres años de trabajo y para mi productora, La Claqueta, que fundé con un compañero de facultad antes de terminar de estudiar, es la recompensa a diez años de esfuerzo", apuntó.

Ésta no es la primera obra del realizador, que tiene ya experiencia, incluso premiada, con documentales y cortometrajes previos. Pero sí es en la que más se ha involucrado, en la que ha puesto un interés especial y la que, por el momento, sólo le está reportando buenos resultados después de la dedicación prestada.

"Lo que me hizo meterme en este proyecto -confesó Martín- es que se trata de una historia universal de supervivencia. Todos conocemos la historia de Ana Frank, la niña que estuvo tres años encerrada en su casa con su familia y que lamentablemente murió en un campo de concentración. Pero este caso es algo increíble. Cuando conocí la historia, no me podía creer que una persona pudiese estar encerrada durante 30 años en su casa", explicó.

Hace tres años se entrevistó con los familiares de Manuel Cortés, les planteó la posibilidad de contar su historia, investigó y conoció más casos. Reunió testimonios directos y contó con la colaboración de otros investigadores, como Ronald Fraser y Jesús Torbado, quienes documentaron antes el caso en sus respectivos libros Escondido y Los topos. Así, Manuel H. Martín descubrió que había mucho más que una persona enclaustrada por voluntad, "historias de mujeres, muy fuertes, que tienen que aguantar un calvario por tener a su marido encerrado y que tienen que luchar por sacar a su familia adelante en la época de la posguerra, en un país muy machista". "Se convertían en auténticos dramas", añadió.

Por ello mismo, el onubense se decidió a narrar la historia de una forma "diferente", sin perder la sensibilidad implícita e involucrando al espectador en todo momento. "Lo hemos planteado como una novela gráfica porque queríamos presentar el proyecto de forma atractiva al gran público, aparte de razones creativas y artísticas. Había cierta fantasmagoría en la historia y creía que debía tratarse así de alguna forma pero sin olvidar que estábamos hablando de una historia real. Mezclamos entrevistas con imágenes de archivo y dramatizaciones, pero no convencionales sino como una novela gráfica, y con la voz en off de los actores. Quería que el espectador no se distanciara, que se metiese dentro del documental y que se emocionara".

Para las recreaciones contó con la colaboración de Juan Diego y Ana Fernández, que aportaron expresiones y sentimientos a través de fotografías, posteriormente convertidas en viñetas animadas en tres dimensiones. "Para nosotros -apuntó Martín- es un placer que dos actores andaluces se hayan involucrado tanto en el proyecto".

La obra es netamente andaluza, con director onubense, productor sevillano y dibujantes gaditanos. "Hay mucho talento andaluz por explotar y que hay que seguir apoyando este tipo de iniciativa", aseguró Martín, quien agradeció el apoyo de la Consejería de Cultura, que aporta 66.000 de los 700.000 euros del presupuesto de la obra.

"Nuestro deber y obligación es apoyar proyectos como éste", dijo el delegado provincial, Ángel Romero. "En esta legislatura hemos colaborado con 13 millones de euros en 227 proyectos audiovisuales, entre ellos éste, que es un documental que trata con muchísima sensibilidad un tema no muy conocido".

30 años de oscuridad aún no tiene fecha de estreno, pendiente de cerrar su paso por un festival, aunque está ya asegurado su pase televisivo Canal Plus, Canal Sur y otros canales autonómicos, que han colaborado en la producción. "Me gustaría que se proyectase también en el Festival Iberoamericano pero eso sería en noviembre y espero que se de antes algún otro pase en Huelva. Donde sí tengo interés por que se vea es en Málaga, ya que el protagonista es de allí", avanzó Martín.

De la gala del 19 de febrero también habla, con ilusión pero con los pies en el suelo. Sus rivales serán El cuaderno de barro, de Isaki Lacuesta; Escuchando al juez Garzón, de Isabel Coixet; y Morente, de Emilio Ruiz Barrachina. Autores y protagonistas célebres que solapan el anonimato de los personajes del documental del onubense, que se estrena, además, en estas lides.

"Tenemos un competidor muy duro que, más que el propio documental, es el juez Garzón. No entro en calidades pero no se si al final el premio puede convertirse en una especie de indulto público. Espero que tengamos posibilidades pero lo tenemos muy complicado. Aunque lo importante es que la historia se conozca más, que viaje y se vea".

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