Julia Gutiérrez Caba recibirá el Max de Honor

  • Los premios teatrales de la SGAE reconocen en ella ""una vida entera dedicada a la interpretación, una intachable carrera, su vinculación constante al teatro y sólido bagaje en el cine y la televisión".

Julia Gutiérrez Caba (Madrid, 1932) ha sido galardonada con el Max de Honor 2012, un premio entregado por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) que recibirá el día 30 de abril por "una vida entera dedicada a la interpretación, una intachable carrera, su vinculación constante al teatro y sólido bagaje en el cine y la televisión y su amplio registro". Gutiérrez Caba, que ha interpretado más de 50 obras de teatro en sus seis décadas de profesión, pertenece a la cuarta generación de una saga iniciada por el intérprete de zarzuela Pascual Alba Sors en el siglo XIX.

"El teatro es mi vida pero requiere mucha dedicación y disciplina y estoy perezosa y poco motivada", asegura a propósito del Premio Max de Honor, distinción que recibe feliz y encantada porque "es el oficio de la familia", la profesión que han ido "heredando" desde que su bisabuelo la adoptara. A sus 80 años de edad y 61 de profesión no le falta prácticamente ningún galardón -del Nacional de Teatro a un Goya- pero casi le parece la consecuencia natural de haberse empleado con todas sus energías y sacrificio a "la profesión". "Hubo una época -recuerda- en que hacía dos funciones y al terminar la segunda me ponía a ensayar la siguiente. Terminaba a las tres de la mañana y dos horas después estaba rodando con Bardem. Uff, qué palizas, me mareaba y todo, pero así era la vida".

Su familia, los kennedy del teatro español por el prestigio mantenido de su apellido, no tiene "más mérito", dice, que haberse dedicado de "forma gremial y artesanal" a lo que les ha gustado siempre "y a haberse casado con actores", como ella misma, viuda de Manuel Collado Alvárez (1921-2009). La inició Pascual Alba hace 150 años, siguieron sus hijas Irene y Julia, y luego su nieta Irene Caba Alba, madre de la premiada, de la fallecida Irene (1930-1995) y de Emilio.

"El teatro es una obligación, es no tener otra vida más que las funciones. A veces me preguntan que por qué no he hecho más cine y la respuesta es porque no me han necesitado. Yo no he perseguido nunca a nadie, ni profesional ni personalmente. Si te necesitan o te conocen ya te llamarán". El cine y la televisión le parecen "mejores" ahora porque, argumenta, "un día grabas y al siguiente te repones". A pesar de ello, anuncia, ha decidido que no grabará más episodios de la exitosa serie Águila roja, porque con lo que ha hecho, dice, "ya ha estado bien". En el cine no quiere dar nombres de con quién le gustaría o le habría gustado trabajar pero cuando se le menciona a Pedro Almodóvar se ríe y admite que "eso sí sería una experiencia, algo divertido".

Miembro ilustre también del gotha de las actrices que tienen un pacto con el diablo en la cara y el tipo pero, sobre todo, en la cabeza, Gutiérrez-Caba asegura que no hace "nada especial" para conservar su energía, quizá estar con gente joven, como su sobrina nieta, la "heredera" de la saga, Irene Escolar. "Nuestro oficio tiene la ventaja añadida de que trabajamos mucho con jóvenes y eso proporciona una actualización interesante. Me hace gracia que tengamos criterios tan diferentes", dice.

Cree que debe su singular voz, envolvente como la vibración de un diapasón, a que en su familia "todos han cantado y los tonos se aprenden". Precisamente eso, cantar, y además bailar, es la "espinita" que le queda en su prodigiosa carrera y eso que "hace poco" le ofrecieron protagonizar un musical, un proyecto del que tampoco quiere dar más detalles.

Le gusta ir al teatro y al cine -"muchísimo"-, caminar y "releer" libros que disfrutó hace tiempo y ver películas antiguas en televisión. "Las cosas sencillas de la vida", resume.

Una vida sobre las tablas

Hija de los actores Emilio Gutiérrez e Irene Caba Alba; sobrina de Julia Caba Alba y hermana de Irene y Emilio Gutiérrez Caba, en 1951 hizo su debut en escena como meritoria en la obra Mariquilla terremoto, de la compañía Catalina Bárcena. Muy pronto se convertiría en una prestigiosa actriz teatral, comenzando así una larga y firme trayectoria en el mundo de la interpretación.

A lo largo de su carrera ha representado obras de Miguel Mihura, Jacinto Benavente, Alfonso Paso, Antonio Gala, Juan José Alonso Millán, Santiago Moncada, Adolfo Marsillach, Agatha Christie, Bernard Shaw, Eugene O'Neill y Anton Chejov, entre otros. Entre los trabajos en los que ha mostrado su característica sobriedad destacan Las entretenidas (1962), A Electra le sienta bien el luto (1965), Flor de Cactus (1966), Luz de gas (1967), Cuarenta quilates (1970), La profesión de la señora Warren (1973), Las tres gracias de la casa de enfrente (1975), Petra Regalada (1980) o El jardín de los cerezos (1986).

En 1970 creó su propia compañía de teatro junto con su marido, el director teatral Manuel Collado Alvarez, fallecido en 2009. Su trabajo ha sido reconocido con los premios Miguel Mihura (1978), Casa del Actor (2003), Ercilla (2004) y Mayte de Teatro (2006). Su último trabajo en el ámbito teatral fue Madame Raquin, de Emile Zola, por el que fue finalista al Premio Max a la Mejor Actriz Protagonista en 2002.

En el cine se inició en 1960 con Juan Antonio Bardem con A las cinco de la tarde, un papel que le reportó el premio Sant Jordi un año después. Tras La gran familia y Nunca pasa nada, entre otras, se centró en su actividad teatral y no volvió al cine hasta 1997, con La herida luminosa, de José Luis Garci, un director a cuyas órdenes hizo también You're the one, por la que obtuvo el Goya a la Mejor Actriz de Reparto en 2000. En 2010 participó en Los ojos de Julia, de Guillem Morales.

En televisión dio sus primeros pasos a las órdenes de Jaime de Armiñán a comienzos de los 60 con la serie Confidencias y con Adolfo Marsillach en Silencio, y se convirtió en una asidua de Primera Fila o Estudio 1, entre otros programas. Al igual que le pasó con el cine, dejó la pequeña pantalla durante veinte años para centrarse en su actividad teatral. Volvió en 2003, con Los Serrano, y recientemente ha participado en Águila roja.

Es Premio Nacional de Teatro (1970), Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (1994), Premio Nacional de Teatro Pepe Isbert. Amigos de los Teatros de España -Amite- (2001), Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo (2006), Fotograma de Plata a Toda una vida (2007) y Medalla de Honor del Círculo de Escritores Cinematográficos (2011).

El Premio Max de Honor es uno de los cuatro que entrega la Fundación Autor, de la SGAE, por designación directa, junto al Premio Iberoamericano, Nuevas Tendencias y el Premio de la Crítica.

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