Juan Ramón recibe a sus visitas

  • La Casa Museo del Nobel moguereño abre de nuevo sus puertas después de haber estado 7 años cerradal datos de interés/Calle Nueva. El horario es de martes a sábado: 10.15; 11,.15 y 12.15, mañana; 17.15, 18.15 y 19.15, tarde. Domingo, sólo en horario de mañana.

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Después de siete años y medio, desde que se cerrara para su restauración en junio del año 2000, el pasado día 26 de diciembre se reabrían las puertas de una rehabilitada Casa Museo Zenobia Juan Ramón que durante su primer mes de reapertura ha recibido 2.200 visitas, 1.700 entre las jornadas de puertas abiertas que transcurrieron entre el 27 de diciembre y el 7 de enero. La mayoría de ellas corresponden a vecinos y centros escolares de la localidad juanramoniana, interesados en conocer la casa restaurada y las reformas realizadas en la vivienda, a las que hay que sumar las 500 visitas turísticas que desde el 8 de enero se han girado a la Casa de la calle Nueva a la que se trasladó la familia del poeta cuando Juan Ramón tenía 5 años, una vivienda del siglo XVIII restaurada por la propia familia del escritor en 1885, segunda de las numerosas residencias que el destino le tenía deparado al Moguereño Universal.

Dos novedades importantes destacan de la visita actual a la casa respecto a la que se realizaba antes de su restauración, la ampliación lógica por lo que encierra el museo de las medidas de seguridad y la introducción durante el recorrido de las nuevas tecnologías, con la proyección de documentales en distintas estancias de la residencia, y la incorporación de ordenadores en la sala donde se exhibe parte de la biblioteca particular del poeta, que permiten con un solo un clic de "ratón" acceder a todos los objetos que encierra el que fuera domicilio de Juan Ramón hasta los 30 años, domicilio que alternaría con los del Puerto de Santa María, Sevilla y Madrid.

Los techos han sido objeto de la reforma más importante, en la que se ha hecho una pequeña redistribución de las habitaciones para crear un centro de estudios y un pequeño salón de actos, si bien la estructura y los suelos se han mantenido intactos y sólo como novedad destaca la recreación de un pequeño aseo con objetos personales de Juan Ramón, todo en la parte alta de la casa.

De entrada a la casa llama la atención la colocación de dos grandes arcos de seguridad que impiden a primera vista encontrar el pequeño llamador que siempre ha tenido la vivienda, anuncio de numerosas visitas junto a otro timbre anexo a la cancela, zaguán que da paso al patio, donde se encuentra la recepción de visitas, y donde los guías comienzan el recorrido por la casa, en el caso de la visita de las 11.15 del sábado 26 fue Mercedes Venegas, quien invito a pasear entre los recuerdos de Juan Ramón a un grupo de 8 turistas.

Tras una breve introducción en lo que sería el recibidor de la casa, el patio del aljibe cubierto con la montera de cristal, "el mejor, con el brocal esculpido en una pieza sola de mármol alabastrino", como se lo describe Juan Ramón a su inseparable burrillo en el capítulo XXVI de 'Platero y Yo', aljibe tras el que se encuentra un cuadro de Juan Ramón, se pasa a la primera sala en la que comienza la visita con la proyección de un audiovisual que hace una aproximación a la vida y obra del Nobel, entre fotos, libros y otros objetos entre los que destaca el telegrama de la concesión del Nobel, en una primera habitación antes oficinas de la biblioteca de Moguer de una planta baja en la que se encuentra la biblioteca particular y hemeroteca de Juan Ramón, compuesta por más de 7000 libros y 4000 revistas, así como otra vitrina con libros del poeta y postales de Moguer, junto a la que se sitúa la entrada de acceso a las oficinas de la Fundación, antes salas de lectura de la biblioteca.

Por una escalera de mármol se accede a la parte alta donde se encuentra el aseo antes mencionado así como otras habitaciones entre las que destacan el despacho de Juan Ramón, con su mesa y maquina de escribir, el dormitorio en el que se encuentran objetos de la boda como las alianzas o trajes utilizados por Juan Ramón , el salón donde antes encima de la chimenea se encontraba el telegrama de la concesión del Nobel, una sala dedicada a Zenobia o la sala dedicada a Platero, con numerosas traducciones de la obra, así como su primera edición de 1914, salas donde destacan también colecciones de pinturas en homenaje a la primera afición de Juan Ramón, de Joaquín Sorolla, Benjamín Palencia o Vázquez Díaz.

La visita finaliza en los corrales, donde se encuentra el establo y una estatua en bronce de Platero de León Ortega.

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