Juan Carlos Romero: La dulzura de la guitarra

Existen pocos músicos con el gusto y el sabor de los matices, el saber de la estética, y el atrevimiento de la brisa marinera del maestro Juan Carlos Romero. Dueño de una técnica envidiable, de cómo cada armonía se llena de suspiros y de la sensibilidad de todos los sonidos que emanan de su guitarra, este artista onubense es reconocido por infinidad de amantes del flamenco donde tradición y progreso se unen para mirar al futuro con grandes dosis de optimismo.

Recuerda sus comienzos a la edad de 8 ó 9 años con su padre, gran aficionado. Después continuó más seriamente con el inolvidable Miguel 'El Tomate', padre del Niño Miguel, así también como con éste último, con quien desde entonces mantiene una estrecha relación de amistad. Más adelante, en una etapa posterior algo más avanzada, sobre los 18 años, va a conocer a Manolo Sanlúcar, persona clave para su trayectoria con quien va a girar y de quien va a recibir impagables consejos y enseñanzas.

Durante esta etapa que podemos considerar como de formación, sus constantes trabajos con Matilde Coral, Manolo Marín, Rafael El Negro, El Mimbre, además de con las peñas flamencas y la mayoría de aficionados y profesionales con los que aprendió para saber acompañar al cante y al baile.

Entre los proyectos más destacados de su carrera podemos recordar entre otros la inauguración del Teatro Central en la Expo 92 de Sevilla con la obra La Gallarda de Rafael Alberti, junto a Montserrat Caballé, Ana Belén, José Sacristán, el Ballet de España, y un destacado elenco de actores, directores y músicos. También ha participado en la Banda Sonora de algunas películas de Carlos Saura, como Sevillanas, Flamenco, Fado y la última de esta serie Flamenco, Flamenco. Rememora algunas Bienales de flamenco, giras, grabaciones discográficas, programas de televisión, e incluso la composición de piezas para obras de danza, o para artistas como Rocío Jurado, Enrique Morente, Carmen Linares, Miguel Poveda, José Mercé, etc. Un sinfín de actuaciones de muy difícil resumir.

Actualmente está bastante centrado en las distintas presentaciones de su último disco Agua Encendida, que por cierto estrenará próximamente en Huelva. Este trabajo esta evocado en una búsqueda del pasado, menor rompedor y no tan transgresor, más cercano a las raíces que le convocaron cuando se iniciaba como músico solista. Ha querido llegar a lo profundo de sus propios sentimientos, dedicando sendos cortes del disco a su mujer y a su hijo, algo que verdaderamente llega al alma.

En cuanto al estado de la música a día de hoy, se siente realmente asombrado y le parece totalmente insólito que se ponga en tela de juicio si la música en particular y la cultura en general deben costar dinero. A la vez, plantea a todos aquellos que defienden las descargas ilegales en internet que piensen por un momento de que viven todas las personas y familias implicadas en la cadena de creación y producción artística. Queda bien claro que si no se genera un mantenimiento para la cultura, esta tenderá a su propia desaparición.

Juan Carlos es de las personas que pide un poco de paciencia ante la situación cultural de nuestra provincia. Piensa que poco a poco se va educando más a la población, gracias a teatros y programaciones, pero que las cosas se van moviendo muy lentamente en nuestra ciudad. Aun así, hay mucho por hacer para tener una visión más amplia de la cultura de nuestro tiempo.

En cuanto al estado actual de la música, cree que el mundo de internet lo ha cambiado todo. Es un territorio nuevo, sin explorar y en el que estamos intentado organizarnos de una forma razonable para que vaya dejando de ser un terreno propicio para sortear leyes y vulnerar derechos. El presente y el futuro pasan por ahí. No se sabe cómo terminará de ajustarse todo esto, pero lo que está tremendamente claro es que el sistema tradicional agoniza, moviéndonos entre la inquietud y la esperanza.

Volviendo al tema de Huelva asevera que de aquí han salido gente muy destacada y brillante, educándose en un contexto nada propicio para cualquier fin artístico, y que con esfuerzo y muchísimo sacrificio han logrado una gran relevancia en toda España. Opina que debería ganarse a todos ellos y que su conocimiento y sabiduría revertiera en toda Huelva. Que todo ese caudal sea conocido y asumido por nuestros paisanos. Si esto fuera así, concibe que en poco tiempo recogeríamos unos frutos que asombrarían a propios y extraños. Esta es la política cultural que le gustaría que se aplicase. Tenemos gente muy cualificada en todos los campos; solo hay que involucrar a estas personas, seduciéndolos e implicándolos en el desarrollo de su propia tierra.

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