introspectivas: música y músicos

José Domingo Arroyo: una vida dedicada a la música

Comentarios 1

A la sección de hoy llega la persona que ama más la música de todas las que he conocido. Siempre trabajando duro, con humildad, paciencia y dedicación, intentando aportar todo su conocimiento y sacrificando su propia vida en pro de la música. Persona incansable, creativa, con multitud de ideas y proyectos, haciendo de su pasión su única y verdadera ocupación.

José Domingo Arroyo siempre ha estado vinculado a la música. Sus primeras fotos de niño ya eran con una guitarra en las manos, junto a otro elemento que también ha marcado su vida: el teléfono. La afición a la música es de familia, ya que según su abuelo, su tío era un importante concertista de guitarra. Desde que nació pudo escuchar a su tío Manolo tocar, al que siempre ha admirado y muy pronto quiso seguir un camino similar.

No recuerda cuando comenzó a formarse, pero guarda en su memoria el día que le regalaron su primera guitarra. Tenía unos ocho años, y al llegar del colegio, detrás del sofá de la sala de estar, sus padres le esperaban emocionados para que encontrase un regalo sorpresa que marcaría el rumbo de su vida. Se trataba de una guitarra de la factoría Alhambra, sin numeración y sin barnizar. Era muy fea, pero maravillosa para él. A partir de ahí, fue un no parar hasta hoy. Sus padres se esforzaron por llevarle a todos los sitios para que avanzara.

Siendo aún bastante pequeño, su madre lo empezó a llevar a la Peña Flamenca de la Orden, donde recibió clases de Ángel Villanueva y posteriormente de su amigo Pedro Calvo. Allí permaneció varios años, participando en el cuadro de cante y baile con la mejor cantera del flamenco de la época: las hermanas Molina, Arcangel, Paco Cruzado, Pedro Calvo, etc.

Algo que nunca podrá olvidar es el esfuerzo de su padre cuando le llevó a recibir clases con Jose Luis Rodríguez. Eran privadas e individuales y costaban muchísimo dinero hace más de 20 años. El problema es que su padre, como taxista, no tenía demasiados recursos. Después tuvo la suerte de compartir escenario y oficio con músicos espectaculares, de los que pudo aprender y de los que sigue aprendiendo. Afirma que son tantas las vivencias que no podría parar de nombrar a artistas, amigos y familia a los que les agradece ser como es, artística y profesionalmente. Entre ellos destaca a Grego Garrocho, por ser parte indivisible de los proyectos más importantes que ha llevado a cabo.

Además de sus inicios flamencos, dio sus primeros pasos desde el colegio. Con 12 o 13 años comenzó a cimentar una de las orquestas más populares de Huelva: Paraíso Show. Junto con Miguel Bermúdez, Carlos Anselmo, Miguel Lozano y Juanjo Quintero, empezaron tocando en las fiestas del colegio Roque Barcia y continuaron durante muchos años. Fue un punto de inflexión, que le llevó a vivir una época increíble. Sus inicios fueron de la mano de la empresa de sonido Proinso. Con Manolo Hernández, Juan Lopez Espinosa y un buen equipo de profesionales pudieron dar un salto impresionante hacia lo que fue algo más que una orquesta. Después de este ciclo de varios años, retomó el trabajo con la compañía de Concha Márquez Piquer, siendo dirigidos por el Maestro Rafael Ibarbia.

Entre muchos de sus proyectos podemos destacar la producción de un musical flamenco llamado Romancero Gitano junto a Jose Luis Morgollón. Quizás de quien más aprendió fue del malogrado representante Manolo Rubio, con quien trabajó durante un periodo muy importante. Algo muy parecido le ocurrió con Victor Ponti, al que considera maestro y amigo; se dedicaban a contratar a artistas para el extranjero y para la sala de fiesta Palace de Madrid.

Recuerda la producción para televisión Puerto de Estrellas, en colaboración con el Ayuntamiento de San Juan del Puerto, considerándola otra gran experiencia de desarrollo profesional y personal. Ha trabajado intensamente con otros colaboradores como Manuel Moreno, reconocido manager catalán y gran amigo, así como con Rafael Reyes y Agustín Lozano, ambos de Córdoba y mentores propios en el mundo de la representación artística. En este terreno, en la actualidad, se puede destacar su constante ámbito de colaboración con Manuel Vélez, conocidísimo promotor de conciertos de Huelva.

En otra faceta profesional ha trabajado como oficina de contratación y management de infinidad de artistas tanto locales como nacionales, como Frank Romero, Cultura Probase o Sweet. Ahora mismo trabaja con la banda onubense Och8 vientos y está embarcado en un nuevo proyecto con el grupo El Patio, también de Huelva. Otras de las cuestiones que desarrolla es la formación de profesionales del mundo artístico y la contratación de eventos y festejos.

Reflexiona que en un mundo tan complicado como el artístico lo más importante es la gente de la que te rodeas. En ese sentido se distingue por ser muy afortunado. La familia y los amigos y compañeros que acaban siendo también tu propia familia. En este instante ha querido nombrar a quien les escribe, con un cariño, respeto y admiración que es recíproco.

En cuanto a la situación actual y el futuro del sector en Huelva, solo puede decir que es muy complicado. Lo fue en el pasado, lo es ahora y lo será. La mejora debe partir desde la educación de todas las personas en general y la formación de profesionales que transformen la realidad actual. En este sentido asevera que él al igual que muchos otros, no se van a conformar con lo que ya hay, y todo se ciñe a seguir peleando por cambiar las cosas, pase lo que pase.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios