Italianos y otros barrocos

  • La próxima temporada de la Orquesta Barroca de Sevilla en su ciudad incluye diez variados programas, de los cuales ocho se presentarán en su nueva sede del Teatro Lope de Vega

La temporada que la Orquesta Barroca de Sevilla (OBS) tiene previsto desarrollar en su ciudad matriz entre el próximo mes de septiembre y mayo de 2016 incluirá diez programas diferentes y 12 conciertos, ya que dos de las propuestas se repetirán, ofreciéndose cada una de ellas dos veces en días consecutivos. La principal novedad era ya conocida desde hace tiempo, y es el traslado del grueso de la actividad del conjunto de la Sala Joaquín Turina al Teatro Lope de Vega de Sevilla, con el considerable aumento del aforo ofertado que ello supone. Los responsables de la orquesta esperan lograr con ello un incremento significativo de los ingresos que les permita un crecimiento sostenido en los próximos años. A estas 12 citas debe añadirse la vuelta de la orquesta a la temporada del Teatro de la Maestranza de Sevilla, donde ofrecerá un recital junto a la soprano milanesa Roberta Invernizzi.

En general, los músicos y la música italiana dominan una programación en la que, con respecto al pasado curso, crecen los conciertos orquestales y la presencia de solistas vocales, aunque se siguen echando en falta esas grandes obras corales a las que la OBS acostumbró a los aficionados en los años en que sus conciertos se celebraban en la iglesia de Santa Marina, y que eran posibles gracias al patrocinio vigoroso de la entonces Obra Social y Cultural de Caja San Fernando, hace tiempo desaparecido.

El violinista Enrico Onofri se ha convertido en los últimos años en el principal colaborador de la Barroca, y en el próximo curso su presencia será muy significativa, ya que dirigirá tres programas: el primero será el del Proyecto Atalaya, que el Cicus presenta en la iglesia de la Anunciación (4 de noviembre) con la soprano británica Julia Doyle de solista y un programa que incluye música religiosa de dos maestros de la Catedral de Sevilla ya interpretados por la orquesta en otras ocasiones, Pedro Rabassa y Antonio Ripa, además de obras del que fuera maestro de capilla de la Colegial de Olivares, Juan Pascual Valdivia, y del casi desconocido Vicente Basset (con algún cambio y la inclusión de una sinfonía de Haydn, la OBS ofrecerá también este programa en Madrid y Oviedo en abril, dentro de la programación del Centro Nacional de Difusión Musical del Ministerio de Cultura); el segundo, la presentación en el Lope de Vega (19 y 20 de enero) de La Senna festeggiante, una serenata en dos partes que Antonio Vivaldi escribió en 1726 sobre un libreto alegórico de Domenico Lalli para el embajador francés en Venecia y que requiere tres solistas vocales (serán las sopranos Roberta Mameli y Benedetta Mazzucato y posiblemente el bajo Thomas Bauer); finalmente, también será Onofri quien dirija al conjunto en el Maestranza (12 de mayo), con Invernizzi y un programa haendeliano aún no detallado.

Otros dos prestigiosos instrumentistas y directores italianos trabajarán por primera vez con la OBS la próxima temporada. El clavecinista Fabio Bonizzoni hará Apollo y Dafne (14 y 15 de marzo), una cantata que Haendel empezó a escribir en 1709, en los últimos días de su estancia en Italia, pero no terminó hasta el año siguiente, ya en Hannóver, paso efímero antes de su partida definitiva para Londres. Ya que la obra es relativamente breve (no llega a los 45 minutos de duración) es de suponer que se incluyan algunas piezas más en un programa que se ofrecerá en una versión escénica encargada a Producciones Imperdibles y que será regida por la batuta de un auténtico especialista, pues Bonizzoni se ha significado en los últimos años por su dedicación a la música vocal del Haendel joven. La soprano cubana Yetzabel Arias Fernández y el bajo italiano Fulvio Bettini pondrán voz a la ninfa y el dios, respectivamente. Por su parte, el violinista romano Riccardo Minasi tomará la dirección desde el puesto de concertino en una cita puramente instrumental (25 de abril) que combinará grandes nombres (Vivaldi, Telemann, Bach) con los infrecuentes Giovanni Mossi y Lorenzo Zavateri.

La temporada se abrirá el 29 de septiembre con otro programa de música instrumental que dirigirá, también por primera vez al frente de la OBS, el violinista y violista ruso Sergey Malov, que se exhibirá además como uno de los grandes especialistas en el violonchelo da spalla, un instrumento algo mayor que la viola pero menor que un violonchelo convencional, que se toca colgado del hombro y cruzado sobre el pecho y ha sido rescatado del olvido en las dos últimas décadas. El cierre de la temporada será este año bastante antes que de costumbre, el 16 de mayo, con un programa que dirigirá el flautista alemán Wilbert Hazelzet, un habitual colaborador del grupo sevillano, con un programa que repasará barroco francés y alemán.

Al repertorio alemán del siglo XVII se dedicará este año el concierto de Santo Tomás de Aquino (28 de enero), que el Cicus programa en su sede de la iglesia de la Anunciación, un espacio que debería estrenar este curso la concha acústica prometida. Dirigirá desde el puesto de concertino otro amigo habitual del grupo, el violinista argentino Manfredo Kraemer. Si la temporada de la Barroca termina este año antes de lo que viene siendo habitual, es porque el tradicional programa de la Joven OBS, que prepara y dirige el violinista Valentín Sánchez Venzalá, se traslada de su fecha tradicional en torno al Día Europeo de la Música (21 de junio) al 13 de diciembre, lo que se aprovechará para un programa de música vinculada a la Navidad (Mesías de Haendel incluido).

Los dos programas que completan la temporada son camerísticos. El del 26 de octubre surge de la fusión entre los esfuerzos de los Solistas de la OBS y la joven soprano burgalesa Alicia Amo, cuajado en un grupo con un nombre tan sugerente como el de Musica Boscarescchia, que se acercará a repertorio del siglo XVIII español, con obras de músicos italianos y locales que trabajaron para la Real Capilla (Corselli, Nebra, Torres, Brunetti). El otro (23 de febrero) está aún por definir, aunque parece que tendrá seguro a uno o dos Bach como protagonistas, lo que siempre es presagio de éxito.

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