Ignacio Mateos siente Picasso

  • El actor malagueño ultima estos días en Budapest el rodaje como protagonista de 'La banda de Picasso', la nueva comedia de Fernando Colomo · Junto a Jordi Vilches es el único intérprete español del reparto

En Málaga vivió cerca de la Casa Natal, en París en la casa de Gertrude Stein, y mide tan sólo un centímetro más que Picasso. Con estos mimbres Ignacio Mateos puede fantasear con que el destino ha jugado bien sus cartas. El joven malagueño ultima estos días en Budapest el rodaje como protagonista de La banda de Picasso, la nueva comedia de Fernando Colomo que tiene a José Luis Alcaine como director de fotografía y al actor Jordi Vilches como único compañero español en un reparto netamente francés.

"Me dijeron en julio que tenía el papel pero yo ya desde febrero me lo estaba estudiando, por si acaso", comenta eufórico Mateos desde Budapest. Para ello no dudó en contactar con la Fundación Picasso, solicitarle libros sobre el artista y dedicar el verano entero a profundizar en su personalidad. El personaje que encarna Mateos en su primer papel protagónico es el de un joven Picasso que con 26 años se fue a París "a comerse el mundo". El malagueño llegó en 1907 y allí se topó de bruces con un círculo de escritores, poetas, modelos y actores "que querían romper estructuras", detalla Mateos.

Su historia tampoco difiere tanto de la de su alter ego en la pantalla. Después de trabajar durante un año con la compañía malagueña Pata Teatro, en septiembre de 2010 Mateos emigró a Madrid, "en vista de los pocos bolos que tenía aquí". Consiguió un papel como mulero, junto a Mario Casas en la película La mula, dirigida por Michael Radford y basada en la novela de Juan Eslava Galán, y de ahí al cielo. "Se ve que le gusté a la directora de casting y me recomendó para la película de Colomo", recuerda. Su parecido con el pintor va más allá del físico. Mateos nació en Málaga, vivió cerca de la Plaza de la Mercesd, estuvo tres años en París, y se alojó un tiempo en la antigua casa de la escritora Gertrude Stein, punto de encuentro de Picasso, Max Jacob, Braque y Apollinaire. "En el 27 de rue de Fleurus, la calle de los artistas", expresa en un perfecto francés.

Para encarnar el papel del joven Picasso, tanto Mateos como Colomo han querido huir de la "rumorología" asociada al personaje y que lo describe como "machista, celoso y competitivo", apunta el actor. "Fernando y yo queríamos algo más humano que no le juzgara sino que tuviera en cuenta sus circunstancias", matiza. La atribución a Picasso y Apollinaire del robo de La Gioconda en 1911 en el Louvre -por el que fueron detenidos e interrogados- en la ficción pasa casi a un segundo plano para contar un "historia de amistad", sostiene su protagonista.

A pesar de rodar escenas de exteriores a menos cinco grados, y tener que empaparse de la vida y desventuras del autor de Las señoritas de Avignon, Mateos se siente un auténtico privilegiado. "No pretendo presumir de papelazo ni aspirar a ningún premio, estoy aquí para aprender al máximo", advierte. Y añade un sueño más. "Quiero volver a Málaga y vivir allí".

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