El poeta Gustavo Adolfo Bécquer fue concebido en Aracena

  • Aparecen dibujos de Aracena de 1835 realizados por el padre del poeta sevillano, José Domínguez Bécquer · Este pintor está considerado como el "padre del paisajismo andaluz"

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El reconocido poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer fue concebido en Aracena. Un hecho hasta ahora desconocido, pero si tenemos en cuenta que Bécquer nació el 17 de febrero de 1836 y su familia pasó tres meses del verano de 1835, entre junio y agosto, tanto siendo sietemesino como un embarazo normal en torno a nueve meses Bécquer fue engendrado en la localidad serrana. Además salen a la luz unos dibujos, en torno a una veintena de láminas, pintados por José María Domínguez Bécquer durante esa estancia en Aracena relacionados con lugares, calles y paisajes del municipio. Hasta ahora más conocido por ser padre del poeta que por su verdadera obra pictórica, ya que podemos considerarlo el "padre del paisajismo andaluz". Así lo atestigua el pintor, académico de la Iberoamericana de la Rábida en Huelva y mejor embajador de la ciudad de Aracena; José María Franco.

Todo surge cuando José María Franco se plantea realizar un trabajo de investigación de cara al discurso oficial de ingreso en la Academia Iberoamericana de la Rábida tras la aprobación de sus estatutos el pasado mes de febrero. Discurso que será en el salón de actos del I.E.S. San Blas de Aracena y versará sobe el paisaje en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche con la huella de todos los grandes pintores que pisaron la comarca.

Dentro de este arduo trabajo sale a la luz una publicación a través de la Diputación de Sevilla en Arte Hispalense sobre la obra de José Domínguez Bécquer. En ella aparecen las primeras imágenes que reconocen Aracena en el siglo XIX, ya que de antes no se ha encontrado aún nada.

Cuando llega la corriente del Romanticismo a nuestro país aparece en Sevilla la influencia inglesa mediante una serie de tertulias organizadas por un cónsul inglés. En una de ellas estaba Richard Ford, escritor y dibujante inglés, quien en su regreso a Inglaterra emprende camino hacia Ríotinto pasando por Aracena y siendo uno de los muchos pintores que dejaron huella en la ciudad cebollera. En este caso dibujando la torre de la iglesia prioral del castillo rematada con un campanario barroco.

En esta corriente romántica y de influencia inglesa están entre otros John Frederick Lewis, con quienes entra en contacto Domínguez Bécquer. Así introduce en Andalucía un nuevo concepto del paisaje y del retrato, considerándolo como algo importante para ser considerado sin apresurarnos el "padre del paisajismo andaluz".

En este contexto en el verano de 1835, de junio a agosto, la familia de Domínguez Bécquer emprende camino hacia Aracena en un viaje seguramente muy aventurero teniendo en cuenta el contexto histórico. Tanto su hijo Valeriano, pintor, como el reconocido poeta Gustavo Adolfo murieron jóvenes por cáncer y tuberculosis, respectivamente. De ahí que con mucha probabilidad el motivo de su viaje a Aracena era para recuperar fuerzas y tomar nuevos aires con respecto a la ciudad sevillana.

Aquí llega a descubrir un paisaje que le gusta debido a la aparición de varios dibujos sobre paisajes, lugares, rincones y calles de Aracena. Entre ellos la subida de Jesús María, el barrio de Santa Lucía, el entorno del castillo y la casa donde se hospedaron dicho verano. La colección de dibujos permanece en la Real Academia Española de la Lengua tras la donación de Antonio Rodríguez Moiño, catedrático que da clases en el extranjero y fue depurado perdiendo su cátedra tras la Guerra Civil de 1936, además de ser un gran coleccionista de dibujos, sobre todo del siglo XIX.

El primero que se lo encontró fue Jesús Rubio, catedrático de literatura de la Universidad de Zaragoza, en busca de información sobre la vida del poeta Gustavo Adolfo Bécquer. Entre documentos, papeles e historias siguió con su proyecto inicial y realizó también otro en torno a la vida pictórica de José Domínguez Bécquer culminada en la publicación de la Diputación de Sevilla que llegó a las manos de José María Franco. Por la Sierra en general y Aracena en particular pasaron a lo largo de su vida importantes pintores internaciones y onubenses; gran parte de ellos se descubrirán en el discurso de ingreso en la Academia Iberoamericana de la Rábida del académico José María Franco.

Y finalmente todo este descubrimiento de la vinculación de José Domínguez Bécquer con Aracena saldrá publicado próximamente gracias a un trabajo de colaboración entre la Diputación Provincial de Huelva y la Universidad de Huelva. La publicación estará compuesta por un álbum y una carpeta con los dibujos en facsímile bajo los textos de Jesús Rubio.

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