Un Greco luminoso en Sevilla

  • El Bellas Artes acoge una exposición de lienzos cedidos por el museo del cretense en Toledo, muchos de los cuales salen por primera vez de allí · El hilo conductor es la revisión de su obra a principios del XX

Tras la muerte del pintor en 1614, la obra de Doménikos Theotokópoulos, El Greco, fue reducida a una especie de anécdota alucinada, estrambótica y algo deforme en la historia del arte. Sin embargo, a partir del año 1900, y en particular desde 1908, a raíz de un estudio completo del profesor de la Institución Libre de Enseñanza Bartolomé Cossío, su figura fue sometida a una profunda revisión de la que el creador nacido en Grecia, vinculado siempre de manera muy estrecha a España, salió muy bien parado y avalado por la modernidad. En torno a este redescubrimiento del artista cretense gira la exposición que acoge hasta el 30 de marzo el Museo de Bellas Artes.

La llegada de El Greco. Toledo 1900 a Sevilla ha sido posible por las obras de remodelación en la capital manchega del Museo del Greco, del que excepcionalmente (ni siquiera durante la guerra civil ocurrió) han salido todos sus cuadros, salvo La vista y plano de Toledo y San Bernardino, por cuyo delicado estado los restauradores desaconsejaron el traslado. En condiciones normales, este museo suele ceder, "como máximo, tres o cuatro obras a la vez". Por eso Ana Carmen Lavín, la comisaria de la muestra, dice que ésta es una "ocasión única" en la ciudad para acercarse a "otro Greco"; a un pintor que en estas obras no es "apagado ni oscuro ni algo triste", sino "todo lo contrario".

De este "Greco del color y de la luz veneciana" destaca el Apostolado al completo, una serie de trece lienzos, incluido el de Jesucristo, que la consejera de Cultura, Rosa Torres, considera "uno de los mejores exponentes de la pintura devocional" y un "tratado de miradas y expresiones". Pero en esta colección de "incalculable valor" hay muchos otros reclamos. Invitada a elegir, Ana Carmen Lavín propone Las lágrimas de San Pedro, "espectacular"; Santa Faz; una Sagrada Familia "maravillosa e inquietante"; o el Tríptico de San Nicolás de Bari, que "recuerda mucho a los iconos bizantinos".

Organizada por el Ministerio de Cultura, patrocinada por Caja Castilla la Mancha y con colaboración de la Junta de Andalucía, esta exposición itinerante (sus otros dos destinos serán Valencia y Zaragoza) supone además una "oportunidad para descubrir a una serie de personajes singulares", explica Lavín.

El Greco. Toledo 1900 reivindica el estudio pionero de Cossío y muestra una importante selección de imágenes de los fondos del Archivo de Mariano Moreno, realizadas por este fotógrafo en los primeros años del siglo pasado en Toledo y pertenecientes en la actualidad al Instituto de Patrimonio Histórico.

Y está la figura del Marqués de la Vega Inclán, que entre finales del XIX y principios del XX compró y ordenó restaurar todas las obras que se exhiben en el Museo del Greco de Toledo y, durante estos meses, en la capital andaluza. De la Vega Inclán fue amigo de Archer M. Huntington, fundador de la Hispanic Society, impulsor de la Red Nacional de Paradores y -en clave local- decisivo promotor de la creación del Hotel Alfonso XIII y de la reconstrucción del barrio de Santa Cruz.

Pero éstos son, en cualquier caso, complementos de las pinturas del Greco, "aglutinador de la ciudad que es Toledo hoy día", para la comisaria de la exposición; "una de las grandes cimas del arte de todos los tiempos", para José Jiménez, director general de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura.

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