Fútbol, toros y arte, unidos para aplaudir al ídolo Arcángel

  • En la puerta de la Casa Colón hubo nervios en los momentos previos al concierto

En la puerta había nervios y carreras, mientras en el interior Arcángel estaba ensayando y calentado la voz. El espíritu lo tenía ya caldeado ante su gran reto de una gala a la que quería asistir todo Huelva. Sabe que tiene al público en el bolsillo, pero se esfuerza por seguir teniéndolo, luchando por lograr esa simbiosis perfecta entre el artista y sus seguidores.

Los líos de siempre para saber quién tiene las entradas y algún arrepentido de última hora que quería comprar las localidades cuando ya había cerrado la taquilla, formaban el barullo tradicional con los nervios a flor de piel y la pregunta en la boca: ¿un cuarto de baño? Todos miraban sus entradas como si en ellas estuviesen escritas las canciones del genio Arcángel y quisieran aprendérselas de memoria.

En el rostro de los espectadores había emoción y felicidad en diferentes proporciones. La felicidad por acudir a presenciar un espectáculo que se presentía único, genuino, como siempre resulta Arcángel, un artista que conmueve. La emoción, por saber que estaban ante un momento cumbre de ser cómplices del artista.

Dentro, Arcángel se mostrará como un Quijote de los sueños, su último disco, en el que se une con el piano y los arreglos de Dorantes, la guitarra de Miguel Ángel Cortés y Daniel Méndez, las letras de José Luis Ortiz Nuevo y del escritor Juan Cobos Wilkins… Como dice el cantaor, "el flamenco quiere evolucionar desde la raíz" y él ayuda incluyendo tangos en su repertorio junto a las alegrías, la soleá y los fandangos a Paco Toronjo.

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