El Festival de Cine de San Sebastián se fija en Venecia y Berlín para "aprender"

  • El certamen inicia el próximo viernes su 59ª edición con el reto de conseguir una mayor presencia de la industria

El director del Festival de Cine de San Sebastián, José Luis Rebordinos, asegura que hay que mirar las muestras de Berlín y Venecia para "aprender" y no para "comparar", pues cree que esto último es algo que han hecho "demasiadas veces" crítica, público y el propio certamen, y, considera, es "un error".

"No tiene sentido. Cannes está por encima de todos, Venecia y Berlín son increíbles y espectaculares, y no se me caen los anillos al decir que son mucho más grandes e importantes. Y no pasa nada. Para empezar, tienen un presupuesto que es más del doble que el de San Sebastián", afirma Rebordinos.

El responsable del Zinemaldia, que se estrena en el cargo con la edición que comienza el próximo viernes, la número 59, destaca no obstante que el certamen donostiarra, aunque a distancia de los anteriores, tiene "un lugar muy importante" entre las competiciones cinematográficas, además de "una personalidad muy definida".

"Puede ser un gran festival y en eso estamos trabajando", dice Rebordinos, que ha contado para esta edición con un presupuesto de 6,7 millones de euros, a los que ha añadido 300.000 obtenidos por patrocinios, 150.000 más de los que se comprometió a lograr con el consejo de administración del certamen.

Explica que los "grandes retos" de San Sebastián, que se plantea a "tres o cuatro años vista", son "los que menos se ven" y tienen que ver con la necesidad de aumentar la presencia de la industria y la prensa internacional.

"Eso el espectador no lo va a notar demasiado, pero todo eso es lo que nos va a permitir tener grandes películas. Sin ello, los de nuestro tamaño van a ir quedándose cada vez más como festivales locales", advierte.

Desde su llegada a la máxima responsabilidad del Zinemaldia, ha preferido hablar poco de la escasez económica porque, señala, "el dinero es el que hay". "Es absurdo que todavía nos estemos mortificando", agrega.

"Pero también hay que hacer una reflexión: San Sebastián es un festival que si a medio plazo quiere seguir siendo internacional, con una presencia en el mundo del cine y del audiovisual, y no quedarse en un festival precioso y bonito local, va a tener que seguir haciendo apuestas y algunas de ellas van a estar en la prensa y la industria internacional. Para eso necesitamos más dinero: con el presupuesto que tenemos no se puede hacer. A partir de octubre vamos a movernos", afirma. Dentro de ese plan, proyectan ampliar sobre todo la asistencia de la industria europea y latinoamericana.

Con el sector en España, él y su equipo mantienen contactos desde comienzos de año, cuando sustituyó a Mikel Olaciregui en la dirección, y asegura que les ha ayudado mucho escucharlo.

"Hemos tomado nota y estamos trabajando en una serie de líneas que esperamos que se concreten también en dos o tres años. Queremos que la industria española lo sienta como su festival, como algo imprescindible para ella", destaca.

El próximo año, para el 60º Zinemaldia, no van a programar "grandes fastos", aunque la razón en este caso no es la situación económica, sino una concepción diferente de lo que piensa que debe ser este aniversario, en el que primarán el cine y la asistencia a las salas.

Habrá algún "ciclo especial" y algún "premio especial" a alguien también "muy especial", dice, una tarea a la que ya se han puesto manos a la obra, aunque no diría que no, si las finanzas lo permitieran, a sufragar "un par de aviones privados para traer a dos grandes nombres".

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