Crítica de Cine

'Fanta-terror' y Filología

Una imagen de la película. Una imagen de la película.

Una imagen de la película.

Algunos de los peores tics del fanta-terror de los 90 made in Filmax regresan en esta nueva cinta de Jaume Balagueró, empeñado en diluir sus ocasionales destellos de originalidad y talento ([REC], Mientras duermes) en esa estética impersonal del cine de género transnacional diseñado para la exportación (ahí tienen el gancho de Franka Potente o Christopher Lloyd) de la que él mismo fue pionero (Los sin nombre, Frágiles).

Hasta el Trinity College de Dublín viajamos ahora de la mano de una novela de José Carlos Somoza (con cameo) para adentrarnos en el territorio de lo oculto, lo siniestro y lo maléfico revelados por la investigación filológica (sic) y el proceso de superación del duelo de un profesor atormentado por el suicidio de la que fuera su alumna y amante.

El guión de Balagueró y Navarro se toma todas las licencias y libertades de género imaginables para sacarse ases y nuevas pistas (falsas) de la manga que conduzcan su película por una larga serie de escenarios y situaciones comunes para la sugestión artificial de diseño neo-gótico: casas ruinosas, hospitales abandonados, carreteras y tormentas nocturnas serán testigos del asedio de siete musas vengativas y transformistas ataviadas cual viudas negras.

Discursiva, verbosa y parlanchina, muy mal interpretada por su protagonista Elliot Cowan, que pone más caras de pena de las recomendables, Musa da poco miedo y genera aún menos suspense, pero al menos nos ahorra leer la novela original.

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