Esplendor barroco en la otra orilla

  • El Museo Nacional San Carlos de México exhibe 'Caminos del Barroco. Entre Andalucía y Nueva España', con piezas de la Catedral de Sevilla, la Hispalense, el Bellas Artes de Granada y colecciones particulares

Desde la llegada de los españoles a América, el esplendor del imperio de los Austrias se reflejó en el arte, y de una manera muy profunda en los aportes culturales de la pintura andaluza en la Nueva España. Bajo esta premisa, el catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Granada Rafael López Guzmán ha comisariado la exposición Caminos del Barroco. Entre Andalucía y Nueva España, una muestra organizada por el Instituto Nacional de Bellas Artes de México y que hasta el próximo mes de marzo se exhibe en el Museo Nacional San Carlos. A su término, está previsto que las obras viajen a La Puebla de los Ángeles, ciudad fundada en 1531 bajo la Corona Española y considerada la cuna del Barroco mexicano.

El enorme interés con que ha sido recibida esta cita atiende, en palabras del profesor López Guzmán, a la excelencia del catálogo que reúne 85 obras de diferentes colecciones mexicanas y españolas, entre óleos, esculturas y marfiles de los siglos XVII, XVIII y XIX, un buen puñado de ellas vistas ahora por vez primera en México. Se trata de un "proyecto de excelencia" encaminado a poner en valor las relaciones entre Andalucía y América con tres líneas de investigación principales: por un lado, el estudio de las obras que fueron llevadas o vendidas a México, bien procedentes de envíos de la época, caso de muchas de las pinturas que Zurbarán mandó por encargo, o compradas posteriormente, y que sirvieron de copia para el aprendizaje de nuevos artistas, sobre todo durante el XIX. Por otro, López Guzmán aborda el estudio de los artistas andaluces que marcharon a trabajar a México, en una suerte de emigración de grandes talentos en la que encontraron acomodo figuras de finales del siglo XVI y XVII, formados en talleres de importantes maestros de Sevilla o Granada, como Alonso Vázquez, Sebastián López de Arteaga, Andrés de la Concha o Luis Lagarto y sus hijos. Un conjunto de artistas, estos, que constituyeron, en buena parte, el origen de la escuela mexicana.

Por último, señala el comisario, se estudian aquellas iconografías o advocaciones religiosas que tienen un amplio desarrollo en México, como San Diego de Alcalá, San Juan de Dios, La Virgen de la Antigua o la Divina Pastora.

de sevilla y granada

El protagonismo de los préstamos procedentes de colecciones públicas y privadas de Andalucía es absoluto en esta muestra con un total de 20 piezas, 17 cuadros y tres tallas, de maestros del Barroco de la talla de Alonso Cano, Murillo, Pacheco, Juan de Mesa, Zurbarán y Valdés Leal, entre otros.

El Museo de Bellas Artes de Granada ha participado en el catálogo con el préstamo de tres obras de gran valor: Santa Clara y San Luis, obispo de Tolosa; Entrega de Sevillaa San Fernando, de Felipe Gómez de Valencia y la Inmaculada de Juan de Sevilla. Y de un coleccionista particular granadino se exhibe para la ocasión el Ecce Homo de Antonio del Castillo.

Como ya adelantó este medio, procedentes de los fondos de la Universidad de Sevilla, han viajado a México dos esculturas de Juan de Mesa -el Niño Jesús y el busto relicario de San Francisco Javier- así como dos cobres de Francisco Pacheco, conservados en el despacho del rector: el Arcángel San Gabriel y la Virgen Anunciada. De quien fuera maestro y suegro de Diego Velázquez, el Museo Nacional de San Carlos exhibe estos días también el cuadro La Inmaculada de Miguel Cid, conservada en la Catedral de Sevilla, templo que también ha cedido para la ocasión el Retrato de la Venerable Sor Francisca Dorotea, una obra de pequeño formato firmada por Murillo.

Procedente de la Iglesia de Santa María la Blanca de Sevilla, actualmente cerrada por obras, la exposición cuenta con una bellísima Anunciación de Domingo Martínez. Además, varios coleccionistas particulares de la ciudad han contribuido a la exposición con préstamos de obras de gran interés artístico como el Arcángel San Gabriel, de Juan de Espinal; DivinaPastora, de Miguel Alonso Tovar o una preciosa talla de Martínez Montañés que representa al Niño Jesús. Asimismo, la obra del pintor sevillano Juan Valdés Leal está ampliamente representada en la muestra con cuatro cuadros: San Antonio con el Niño, Coronación de la Virgen, Asunción de la Virgen y Virgen del Rosario con el Niño. Este último lienzo, fechado en torno a 1670, fue expuesto la pasada primavera en la Fundación Cajasol con motivo de su subasta en Arte, Información y Gestión. Entonces, y pese a la calidad de la obra, el cuadro no encontró comprador. Curiosamente, en la muestra se exhibe un lienzo que obtuvo mayor fortuna en la puja de Cajasol, ya que fue adquirido por un coleccionista madrileño en la primavera de 2010: el Beato Tomás de Zumárraga, un bellísimo ejemplo de la maestría de Francisco de Zurbarán en el manejo de la luz, el color y la expresión de sus universales santos. Una universalidad que estos días brilla también en la otra orilla del mundo.

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