Decadencia

Mientras la cartelera de Huelva, tanto de la capital como la de la provincia, languidecen lamentablemente y algunas películas se eternizan en las salas sin grandes respuestas del público, salvo estrenos tan contundentes en la taquilla como Piratas del Caribe 4: En mareas misteriosas (2011) -cuarta semana ya como líder de la audiencia-, X-Men: Primera generación (2011) -que le sigue los pasos muy de cerca- y la sorprendente Midnight in Paris (2011), que ha dado a Woody Allen favores no siempre reconocidos a su indiscutible talento, el resto de las películas se amortizan -es un decir- penosamente.

Y así hay títulos que se difuminan inexorablemente sin conseguir ese despegue de una película que se consideraba con muchas posibilidades de éxito, como es el caso de Sin identidad (2011). Es también curiosa la falta de respuesta a una película como El castor (2011), que tiene a Mel Gibson como protagonista y a Jodie Foster como su realizadora. Lo apunto como llamativo fracaso de una película de grandes expectativas aunque a nosotros, de momento, no nos afecta porque el film, para bien o para mal, no se ha estrenado en Huelva como tantos otros títulos de éxito en las carteleras españolas.

La decadencia en general, no sólo en buena parte de la calidad de las películas en cartel sino especialmente en muchas de las comedias que se han estrenado últimamente es más que notable. Lo arrastramos si nos remontamos a títulos, con ciertos méritos pero sin redondear las esencias más apreciables del género, como Sin compromiso (2010), de Ivan Reitman, con dos estrellas rutilantes, el emergente Ashton Kutcher y la omnipresente Natalie Portman, que está actualmente en dos películas más en la cartelera. Concretamente en Thor (2011) y El amor y otras cosas imposibles (2010).

Pero seguimos ese inexorable declive en género tan memorablemente notable como la comedia Amor y otras drogas (2010), que también hace poco veíamos. Como en otros casos, sólo podemos apreciar la labor de sus dos intérpretes, Jake Gyllenhaal y Anne Hathaway, avezados en compromisos carnal y tórridamente íntimos porque el director se encargó durante los ensayos de que vieran películas de este tipo.

Un tanto de lo mismo podríamos decir de ¿Estás ahí? (2011), que también vimos recientemente. Película española de Roberto Santiago, adaptación de la obra teatral del mismo título de Javier Daulte, cuyo trasunto cinematográfico se debe al propio director de la película y a Pablo Fernández., en el que sus propios artífices han tratado convertirla en imágenes en una "ágil y alocada comedia romántica sobre los fantasmas que deberíamos dejar atrás". Sólo los intérpretes Gorka Otxoa y Miren Ibarguren salvan los muebles.

De la que no podemos decir ni eso es de No lo llames amor, llámalo X (2011), una parodia del cine porno a la española que ¡todavía! se mantiene en cartelera. Entre bromas y gags escasamente acertados, Oriol Capel, le pega un golpe bajo al cine español, denunciando esos lugares comunes de sus sombras y problemas, de sus gentes y sus pifias. En suma un género en franca decadencia de uno y otro lado.

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