Cuerpos extraños

CineBox Aqulon Puerto Huelva,.- T.O.: 'The change-up'.- Producción: Estados Unidos, 2011.- Duración: 113 minutos.- Dirección: David Dobkin.- Guión: Jon Lucas y Scott Moore.- Fotografía: Eric Alan Edwards.- Música: John Debney.- Montaje: Greg Hayden y Lee Haxall.- Intérpretes: Ryan Reynolds, Jason Bateman, Olivia Wilde, Leslie Mann, Alan Arkin

De estos cambios de personalidad o intercambios de personajes a los que tanto se brinda el cine estadounidense, hemos tenido ya numerosos ejemplos. La falta de originalidad y creatividad de esta cinematografía nos devuelve a un caso con precedentes de signo diverso. Recordemos a vuela pluma si me lo permiten: De tal astilla… tal palo (1987), de Rod Daniel; Plantón al cielo (1988), de Paul Flaherty; Pon un hombre en tu vida (1996), de Eva Lesmes y Ponte en mi lugar (2003), de Mark Waters.

Ahora son Dave Lockwood, prestigioso abogado y ejemplar padre de familia con un futuro envidiable y Mitch Planko, su amigo, soltero, dedicado al culto al cuerpo, calavera, sin ética ni escrúpulos, con pocas ganas de trabajar, un vividor en suma con una ambigua profesión. Son los protagonistas de un intercambio de personalidad. Amigos íntimos de la infancia pero separados en el tiempo, ambos envidian la vida del otro. Comparten una soberana borrachera y cuando se despiertan han cambiado sus roles. Aún desprovistos de la rutina en que se desenvolvían sus vidas, comprueban que tampoco se sienten a gusto con sus nuevas existencias. Y las cosas se complican cuando Sabina, una abogada muy sensual, compañera de Dave y el padre de Mitch entran en acción. De una u otra manera los dos amigos harán todo lo posible por tratar de encontrar su verdadera personalidad.

El espectador avispado e informado no se llamará a engaño sobre la entidad de la película cuando adviertan que esta comedia desalmada y en cierto modo soez, lleva la firma en su guión de los responsables de Resacón en Las Vegas (2009), de Todd Phillips, taquillazo hace dos años que dio lugar a otra secuela, Resacón 2. ¡Ahora en Tailandia (2010). Conscientes de que a mucha gente le gusta ir al cine a partirse de risa sin importarle en absoluto la calidad de la película, han elaborado un producto que no va a complacer a los críticos, precisamente, pero va a llenar las salas de un público del todo complaciente.

Aunque David Dobkin quiera cambiar -por aquello de seguir con el título-, las novedades no son muchas, tal vez ninguna, y el espectador advierte que estamos ante la misma trama de comedias por el estilo. Sigue siendo evidente su poco respeto a lo políticamente correcto -lo mejor de la película-, su tendencia a la transgresión aunque a veces resulte desagradable y sus obsesiones sexuales que se reiteran frecuentemente así como la continua ensalada de tacos, groserías, frases de mal gusto y una sucesión de gags, unos más divertidos que otros. En definitiva la comedia gamberra que, al parecer, y por los resultados de la taquilla, tiene muchos simpatizantes.

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