Crónica del protagonismo de un pueblo

  • Gaspar Zarrías inaugura en Cádiz 'En Transición', primera muestra organizada por el Consorcio 2012

La tan alabada transición española a la democracia no fue obra de una élite "dotada de una maravillosa capacidad de percepción que consiguió convertir a España en un país democrático", sino que arrancó bastante antes de la muerte del dictador Franco, "en los años 60 y en lo profundo de una sociedad en movimiento". Esta es la tesis que defiende la exposición En Transición, y así lo explicó Ricard Vinyes, uno de los tres comisarios de esta muestra, que ayer inauguró Gaspar Zarrías en el palacio de la Diputación de Cádiz.

El presidente del Consorcio, acompañado por la alcaldesa de la ciudad, Teófila Martínez, y el concejal delegado para el Bicentenario, Juan José Ortiz, recorrieron detenidamente la exposición, que permanecerá abierta hasta el 15 de junio. El recorrido de las autoridades fue una muestra de la unidad deseable de las administraciones de cara a la conmemoración. Tanto que Zarrías se despidió de la alcaldesa con un cariñoso "Teófila, nos vemos la semana que viene para charlar", se supone que del Doce.

Una frase histórica, aquella que pronunció Franco pocos años antes del final de su régimen, "todo queda atado y bien atado", abre la exposición, que demuestra que en realidad nada estaba tan amarrado, porque como bien dijo Vinyes, "aunque Franco murió en la cama, la dictadura murió en la calle".

Ocho espacios marcan el montaje de Diputación: Huelga (o la presión social por los cambios), Comisaría (con documentos que reflejan la represión vivida durante la dictadura), Escuela (uno de los lugares que ha experimentado cambios más significativos), Núcleos de convivencia (la familia tradicional y las nuevas fórmulas), Psiquiátrico (con la evolución paralela y a su ritmo que llevaron los hospitales), Escenas musicales (la importancia de las manifestaciones culturales), Representaciones (la relación entre artista y sociedad), y Preguntas a la Transición.

Se trata de un recorrido sinuoso por espacios que muchos reconocerán en fotos, viñetas o documentales, como algo vivido por ellos mismos. Imágenes impresionantes de tortura o represión, fichas policiales, recuerdos escolares, fotos familiares como documentos de un tiempo no tan lejano, "tan reciente que se podría tocar con los dedos de la mano", en palabras de Zarrías al presentar la exposición. Un solitario pero impresionante garrote vil y la maqueta usada en la película Operación ogro para reproducir el asesinato de Carrero Blanco aparecen como más elocuentes que cualquier tesis histórica.

Como dijo Rafael Vila Sanjuán, del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), que produce la muestra, "se han contado muchas cosas de la transición, pero nosotros hemos querido que se vea el papel de la sociedad en ese proceso". Y eso lo han resuelto contando de una manera multimedia el papel del pueblo español y de sus profesionales, sus obreros y sus artistas en esa gran obra que fue lograr la democracia tras cuarenta años de dictadura. "Queríamos algo más que cuadros en la pared, queríamos ayudar a interpretar el mundo y sus cambios", insistió Vila Sanjuán.

La exposición ha podido verse ya en Barcelona y luego viajará a Madrid, Lisboa, Buenos Aires y Chile, "a petición de esos países", y en todas partes irán incorporando piezas referentes a las distintas sedes. En Cádiz, que acoge ahora recuerdos de la transición como hace doscientos años acogió las Cortes, se pueden ver aportaciones andaluzas como el montaje de Quejío por el grupo sevillano La Cuadra y documentos del Carnaval. Pero también está un joven Camarón de la Isla hablando para la televisión.

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