Los Cristos de Rembrandt se reencuentran en el Museo del Louvre tras siglos de diáspora

  • La muestra 'Rembrandt y la figura de Cristo' exhibe un centenar de obras del holandés

Cerca de un centenar de pinturas, estampas y dibujos de Cristo del maestro holandés Rembrandt se reencontraron ayer en el Museo del Louvre de París después de 350 años de dispersión en colecciones de Europa y Estados Unidos.

El trabajo de tres grandes instituciones culturales como son el Museo de Arte de Filadelfia, el Instituto de Artes de Detroit y el propio Louvre ha dado lugar a la muestra Rembrandt y la figura de Cristo, compuesta por obras que revolucionaron en su época la forma de retratar a Jesucristo, hasta entonces muy idealizado en sus representaciones pictóricas.

La exposición abraza el conjunto de la obra de Rembrandt, con las diferentes técnicas experimentadas por el artista, desde esbozos a aguafuertes, una de las especialidades del pintor. Los célebres cuadros Los peregrinos de Emaús y La estampa de los cien florines son también otras de las atracciones principales.

Los cuadros elaborados de joven por el holandés van acompañados de grabados de grandes maestros que le precedieron, Alberto Durero, Lucas de Leyde, Hendrick Goltzius o Andrea Mantegna, que "formaron parte de su cultura visual".

Desde el principio, Jesús se impuso como figura predilecta de Rembrandt para evolucionar en sus diferentes interpretaciones. En su obra Crucifixión, de 1631, el artista mostró a Cristo como un hombre "deshecho, mártir, en contraposición con el cuerpo glorioso pintado por Rubens". La muestra expone ese último cuadro flanqueado por representaciones de la misma escena firmadas por Jan Lievens y Jacob Backer, un ejemplo de la influencia de Rembrandt sobre sus coetáneos y sucesores.

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