Contracultura, tienes nombre de mujer

  • La editorial malagueña GasMask publicará próximamente 'Wonder Woman. Bondage y feminismo', clarificador y oportuno ensayo del crítico y escritor estadounidense Noah Berlatsky

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Contracultura, tienes nombre de mujer

Fue en enero de 1942 cuando la Mujer Maravilla vio la luz como tal en el primer número de la revista Sensation Comic. El impacto que causó en su momento la princesa amazona Diana de Themiscyra, nacida así en plena Segunda Guerra Mundial y dispuesta a enfrentarse en sus primeras aventuras al fascismo criado en la vieja Europa, resultó monumental por cuanto, además de la premisa, el lector podía encontrarse con una mujer dotada de superpoderes y desligada de cualquier partenaire masculino. No resultó extraño, por tanto que Wonder Woman iniciara casi de inmediato una serie propia en DC Comics que, con algunos paréntesis puntuales, se ha mantenido viva hasta el presente, incluida una galería de villanos harto interesantes a los que hacer frente. Detrás del personaje se encontraba otro auténtico personaje de novela, su creador, William Moulton Marston (1893-1947), psicólogo e inventor (suya es la primera patente reconocida de un detector de mentiras) además de autor de cómics. Empeñado en contribuir a la liberación de la mujer de su tiempo de unos cánones sociopolíticos fuertemente adscritos a la condición varonil, Marston alumbró en Wonder Woman una suerte de modelo nietzscheano que inspirara a sus lectoras a ponerse en marcha y aspirar a los mayores niveles de poder y emancipación. Bajo esta inspiración, no resultó precisamente extraño que la contracultura estadounidense de los años 60 abrazara a la princesa como referente pop del feminismo. Y ahora, en el siglo XXI, cuando el pensamiento feminista atraviesa un particular esplendor que ha facilitado (de paso) la llegada de Wonder Woman al cine por la puerta grande, la literatura en torno al personaje y su calidad simbólica vuelve a ser bien interesante en cuanto a alcance e intenciones. Uno de los ensayos más ambiciosos en este sentido es Wonder Woman. Bondage y feminismo, del crítico y escritor norteamericano Noah Berlatsky, del que podrá disponer el lector en castellano próximamente de la mano de la editorial malagueña GasMask.

Tal y como explica el responsable del sello, Miguel Ángel Villalobos, el volumen contará con un prólogo a cargo de la periodista Elisa McCausland (autora de otro libro sobre Wonder Woman, El feminismo como superpoder, recientemente publicado por Errata Naturae) y una introducción de Luis Alboreca a modo de semblanza de William Marston, quien, practicante de lo que hoy se conoce como poliamor (mantuvo una relación polígama y abierta con dos psicólogas, Elizabeth Holloway Marston y Olive Byrne, con las que convivió bajo el mismo techo y con las que tuvo varios hijos), introdujo en sus cómics de manera pionera "elementos propios de la teoría queer como el lesbianismo y el travestismo; además de tabúes como el incesto y la violación, todo en publicaciones que no dejaban de ser tebeos para niños de los años 40", apunta Villalobos. En realidad, Berlatsky (y aquí se encuentra tal vez su aportación más original respecto a otras publicaciones recientes) ahonda en los contrastes del personaje, concebido a la vez como poderosa y sumisa en la mente de Marston, quien decidió respetar ciertos arquetipos tradicionalmente vinculados al género femenino (en esencia, belleza y bondad) para el éxito de su revolucionaria criatura. Tal paradoja añade una leña pintoresca al fogoso debate actual. Mientras tanto, los malos siguen ahí fuera.

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