Comprar para cambiar la realidad

  • Se puede ayudar al tercer mundo saciando la sed consumista en las tiendas de 'comercio justo'l intermon oxfam Adquirir uno de los variados productos en esta tienda permite apoyar un comercio más justo con los países pobres

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La superficialidad, la frialdad, el mero trámite en sí, adosado a todo tipo de compras, desaparece, por completo, bajo el techo del establecimiento de comercio justo que Intermón Oxfam tiene abierto en la calle Béjar de la capital.

Allí, la adquisición de cualquiera de sus variados productos lleva adherida una apasionante, cuando no solidaria, historia. Esta habitual trueque emana un calor cercano, capaz de generar confortables sensaciones que le dan otro sentido a los apetitos consumistas que todos nosotros llevamos dentro.

Por ejemplo, si usted compra un belén procedente de Perú, sabrá que con esa acción ha contribuido a que el grupo de mujeres de la región de Ayacucho que lo realizó, obtenga un salario digno con el que cubrirán sus necesidades no sólo alimenticias, sino también aquellas relacionadas con la salud y la educación.

Nacimientos de todas partes del mundo, incluso de Bangladesh, complementos de todas las formas y colores, objetos decorativos para el hogar y para el aseo personal, cubren las estanterías y rincones de esta tienda cuya misión es velar por un comercio más justo con los países pobres.

Una misión que se hace más apetitosa, si cabe, frente al stand dedicado a los productos alimenticios. "Una vez probados te enganchan para siempre", explica Techy Vélez, una de las voluntarias que trabajan en este comercio, a la vez que va mostrando mil y una clase de té, variada cajas de café procedentes de Africa e Iberoamérica, sabrosos chocolates, palmitos de Paraguayý "La mayoría son productos biológicos; es decir a la vez que ayudas con su compra a un comercio más justo, también estás ayudando a respetar el medio ambiente. Por otra parte, muchos de los objetos de esta tienda se han fabricado con material reciclado", explica mostrando un álbum de fotos de papel reciclado.

"Muchos de los productos que consumimos proceden del esfuerzo y del trabajo de personas que apenas cobran por él. Desconocidos, campesinos y artesanos de África, América y Asia a los que no se les reconoce ni su tiempo, ni sus habilidades, ni su dedicación", recuerda Techy.

Con el objetivo de paliar esta diferencia, "las tiendas de Intermón Oxfam ofrecen lo que se denomina 'comercio justo'. Éste se establece sobre unas bases de igualdad, dignidad y transparencia en las relaciones de trabajo, que permiten mejorar las condiciones de vida de estas personas. Intermón Oxfam elimina los intermediarios y da a los productores una retribución adecuada a sus esfuerzos".

Una cliente se lleva un collar. Dice que esta tienda es perfecta a la hora de comprar los regalos para Reyes o amigos invisibles. No obstante reconoce ser buena clienta de la misma. "Viví en varios países de Sudamérica por motivos profesionales de mi marido. Cuando ve su realidad día a día, comprendes que cualquier acción solidaria que se haga aquí, repercute en una serie de ventajas y beneficios para muchas personas", destaca Ana María, que tuvo que volver a España por temor a coger una profunda depresión. "Allí no hay clase media. O son muy ricos o muy pobres. Con esa desigualdad cuentas de antemano, lo que nunca podría imaginarme es el conformismo de los más desfavorecidos. Parece que no quieren salir de esa situación extrema de pobreza, y esa actitud es la que más te entristece".

Como uno puede comprobar en este tipo de tiendas no sólo sus productos esconden una historia, éstas aparecen y desaparecen por su interior. "Le debo mucho a Sudamérica -prosigue esta cliente- mi hija nació con problemas en Costa Rica, un país sin bancos de sangre. La sangre que necesitaba vino directamente de los Estados Unidos, de un niño nicaragüense". Gracias a él, mi hija hoy en día está viva".

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