Fila siete

Comedia de aventuras

Hay películas que no engañan sobre sus intenciones y su contenido. Ésta es una comedia de aventuras que no pretende más que entretener, distrae y divertir a un público complaciente, gregario y en absoluto exigente con contenidos más elevados que, en el fondo, sería incapaz de comprender y digerir. Tiene tantos parecidos con esa cinematografía convencional de absolutos intereses comerciales, que todo su bagaje funciona en el estricto propósito de conseguir una buena taquilla y tratar de ganarse a los habituales y conformistas espectadores de fin de semana.

Esta aventura con aire de comedia nos presenta a un surfista convertido en el clásico buscador de tesoros, obsesionado por hallar un auténtica fortuna sumergida en las proximidades de los Cayos de Florida, que hablan del cuantioso Dote de la Reina, compuesto por cuarenta arcones atiborrados de doblones y ricas joyas, perdido por la flota española que naufragó en aquellas aguas en 1715. Su anterior intento con su esposa acabó frustrado hasta el punto de enfrentarles al divorcio. El osado joven, alegre, divertido y jovial, y su mujer, vivaz y desenvuelta, en plena crisis matrimonial, su antiguo mentor, un acaudalado multimillonario y la hija de éste, tan atractiva como mentecata, se embarcan en tan arriesgada peripecia.

El encanto de los protagonistas, la bellísima Kate Hudson y el resultón Matthew McConaughey, encasillado ya en este tipo de personajes, ligeros de ropa para exhibir su físico, que atraerá tanto a espectadores masculinos como femeninos, constituyen sin duda el principal atractivo sobre el que apuestan los artífices de esta película. Junto a ellos se imponen también los fascinantes parajes que han servido de fondo a esta disparatada e insulsa historia, rodada en su mayor parte en las paradisíacas costas australianas con sus hermosos fondos submarinos, todo ello convenientemente fotografiado para adornar mucho más y mejor el espectáculo.

Estamos así en la recurrente comedia de acción donde se prodiga la seducción de la trama romántica, tratada conveniente y oportunamente, y la dinámica de la historia aventurera, con sus triquiñuelas y enfrentamientos, en este caso expuestos con muy poca imaginación y absoluta falta de gracia e inteligencia. Andy Tennant, triunfador con Hitch: especialista en ligues (2005), con Will Smith, vuelve a las andadas usando de todo tipo de argucias y elementos habituales en la comedia de aventuras. El resultado, carente de interés desde el punto de vista cinematográfico, puede tenerlo para amantes de historias intrascendentes con atrayentes protagonistas, trances arriesgados y paisajes idílicos, para la socorrida evasión de algo menos de dos horas y olvidarse del asunto a los cinco minutos de haber abandonado la sala. Pero así es la mayoría del cine que tenemos hoy en nuestras pantallas.

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