Clara Usón gana el Biblioteca Breve con una revisión del mito de Edipo

  • La escritora barcelonesa firma 'Corazón de napalm', novela realista que retrata a los hijos de una generación "reacia a las responsabilidades" de la paternidad

La barcelonesa Clara Usón ganó el Premio Biblioteca Breve, convocado por la editorial Seix Barral y dotado con 30.000 euros, con su novela Corazón de napalm, una revisión del mito de Edipo ambientada en dos tiempos, la década de los 80 y el presente. La autora explicó que su libro "se inscribe en la tradición de la novela realista", un registro que aborda con "humor, porque el humor aparece en los momentos más inesperados de la vida" y "un estilo visual y ágil, pero no cinematográfico".

Usón, que se dio a conocer en 1998 con el Premio Femenino Lumen por Las noches de San Juan, centra su narración en dos personajes: Fede, un niño de 13 años que se escapa de la casa en la que vive junto a su padre y su madrastra, y Marta, una pintora treintañera que ambiciona un hueco en el difícil mercado del arte.

El primero de los protagonistas vive su peripecia en la década de los 80, "un tiempo que explica lo que somos ahora", según la narradora catalana, y que le resultaba atractivo porque "es una época que viví" y porque "ha sido poco tratada en nuestra literatura". Para Usón, "entonces nos entregamos a las drogas y la idea de la responsabilidad nos daba náuseas. Todas las fiestas empiezan bien, pero la mayoría acaban fatal. Y ahí es donde comienza mi novela: después del baile".

Corazón de napalm, título extraído de la letra de una canción de Sid Vicious, retrata también el presente a través de Marta, una artista que "se pregunta por qué en la pintura no se pueden hacer versiones, como en la música, y trabaja en la copia de un cuadro de Velázquez que sea aún mejor que el original". Una protagonista con la que Usón se rebela ante el patrón de personaje femenino que abunda ahora. "Hay muchas obras en que la mujer se describe como alguien sensible, generoso, y Marta no es buena ni generosa: tiene sus momentos y, además, sabe que su tiempo para triunfar se está acabando", asegura la autora. Entre Fede y Marta, cuyas existencias parecen desconectadas al principio, existe un vínculo que el lector descubrirá cuando la ficción ya se encuentra muy avanzada.

Usón, a la que la crítica ha catalogado como "heredera de Chéjov", defendió ayer la función de la literatura como espejo para reflejar la realidad. "Cuando leo a los autores que más me gustan, como Tolstoi o Chéjov, me da rabia lo bien que escriben. Pero entonces me consuelo diciéndome que yo tengo una ventaja sobre ellos, que yo puedo ser testigo de este tiempo", declara.

En este sentido, Ángeles Caso, integrante del jurado, afirmó que una de las virtudes del libro es "contar algo que aquí no se había contado: la historia de esos niños de los 80, hijos de padres con vidas poco convencionales, algunos de ellos inclusos yonquis, niños que tenían que ejercer de padres de sus propios padres".

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