Castro Crespo: "Me gusta hacer divertido el hecho en sí de la creación"

  • Al pintor lo que le mueve es "abrir ventanas, innovar permanentemente"

-Esta exposición está marcada por un aniversario, ¿qué importancia tiene para Castro Crespo?

-Ha sido una excusa para salir del estudio, se cumplen cuarenta años de aquella exposición que hice en el hotel Tartessos en la Gran Vía, en aquella época José Luis Ruiz estaba muy preocupado por la cultura y movía este tipo de actividades.

-¿Pero no son cuarenta años desde que cogió la brocha?

-No, no, yo pinto desde siempre, lo que sí es que desde aquella exposición es cuando tomo la pintura como más enserio.

-¿Qué destacaría de este tiempo?

-La verdad que lo más importante para mí es el trabajo evolucionado. De exposición a exposición hay una evolución, no planteada, sino que surge por el trabajo realizado.

-¿Pero habrá una búsqueda?

-Es la creación, innovar, abrir ventanas permanentemente , es lo que voy buscando en mis exposiciones. El hacer divertido el hecho en sí de la creación.

-¿Es una creación de soledad?

-El hecho de estar permanentemente en el estudio podría pensarse que es aburrido, pero es más apasionante el hecho de vivir día a día el estudio. La pasión que suscita en mí el hecho de la creación es, sin duda alguna, lo que mueve todo el trabajo artístico. A la gente le gusta por el trabajo bien acabado, pero yo lo que pretendo siempre es hacer algo nuevo

-¿Qué identifica su obra?

-En cada cuadro hay una base negra. Es como aquellas bases de los gallos que tenía que hacer cuando de niño modelaba las figuritas del nacimiento.

-¿Y esta peculiar 'base del gallo' qué sentido tiene?

-Hago lo mismo, que la obra pise en la parte baja. Es como el centro de gravedad, está muy bajo y lo enmarca en esa media luna que aparece siempre en mi obra. Es de donde parto, es como la línea de horizonte y a partir de ahí empiezo a crear.

-¿Consigue con ello una tranquilidad a la hora de trabajar?

-Pierdo de alguna forma esa especie de respeto que tiene el blanco, lo rompo con el negro y el soporte se vuelve más cercano al pintor. A partir de ahí hemos perdido el respeto entre el soporte y yo.

-¿Y este trabajo que hace ahora cómo surge?

-La serie de paralelas a mano alzada comenzó con algo gestual y surgió ese primer cuadro. Inicio con libertad; a través de conceptos abstractos voy terminando hacia la figuración, aparecen esas capitulares, que acaban en una bandeja que es muy formal. Arranco de los abstracto y derivo hacia una composición muy formal.

-Y en este juego...

-Pues es como el que canta soleares o seguirillas. Lo que hago es divertirme, no es estar al servicio de una galería, juguetear con una abstracción y hacer unas espaldas y ver el comportamiento, la lectura del ser humano que hace sobre esta piel que habla.

-Pero hay mucha diversidad de formatos en la sala.

-Para mi es un juego, es un divertimento la reducción del formatos sobre un mismo trabajo.

-¿Por qué las espaldas?

-Le hice un dibujo de la espalda a mi hijo Juan Carlos y le hice un grafismo. Pero todos los escorzos que están en los cuadros son inventados, no tengo modelos, me encanta el reto de conocer la anatomía, recordar las clases de la facultad. Pero, sobre todo, es el enigma de lo que puede ofrecer un personaje de espaldas.

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