Cantinflas: la risa eterna

Tras la proyección en la Fundación Caja Rural del Sur de nuestra capital de una Muestra de Cine Peruano con tres interesantes películas de esta cinematografía, esta entidad iniciaba el pasado viernes día 23 un nuevo ciclo dedicado al famoso e inolvidable actor y cómico mexicano Cantinflas con el film Ahí está el detalle, dirigido en 1940 por Juan Bustillo Oro. Es una de esas primeras películas en la carrera de un intérprete singular de la cinematografía mexicana que se había iniciado en 1936 con notable éxito que habría de aumentar en popularidad y prestigio internacional a lo largo de su fructífera ejecutoria artística y que es justo recordar este año, a punto de finalizar, cuando se ha cumplido el centenario de su nacimiento.

Fortino Mario Alfonso Moreno Reyes, nombre de pila del que luego profesionalmente se llamaría Mario Moreno Cantinflas, nació en el popular barrio de Santa María la Redonda de la ciudad de México, el 12 de agosto de 1911. De familia muy humilde, sexto de los doce hermanos, no dudaron en costearle la carrera de Medicina. De sus escasos testimonios autobiográficos sabemos que abandonó la Facultad al poco tiempo para dedicarse de lleno a su vocación como humorista en los tablados más imprevisibles y en los teatros de la capital mexicana. Muchas vicisitudes pasó Cantinflas hasta triunfar en los escenarios y dedicarse al cine después en el que conquistaría un papel protagonista sin precedentes en el ámbito cinematográfico de su tiempo. Largo resulta para la brevedad de nuestro trabajo glosar la espléndida biografía del famoso humorista.

Figura entrañable, admirada, querida y popular entre los españoles en la época en que sus películas conseguían las mejores taquillas -años cuarenta, cincuenta, sesenta y parte de los setenta-, su humor se universalizó en la órbita de expresión hispanoamericana a través de más de medio centenar de títulos que le depararon una fama inconmensurable. El Festival de Cine Iberoamericano de Huelva le dedicó un merecido homenaje en 1985. Ello nos permitió conocerle personalmente y comprobar que a su notable talento interpretativo, se unían su inteligencia, su agudeza, su amplia cultura y sabiduría, su perspicacia, su ingenio, su arrolladora simpatía y su capacidad para cantinflear, cuando, como él decía, hacían los políticos de su país, imitándole en cuestiones de mayor trascendencia. El tiempo nos ha demostrado que no sólo son los políticos mexicanos los que cantinflean.

Es por todo ello oportuna y dichosa esta revisión para todos los que recuerdan con grata y jocosa evocación sus películas, los espectadores que rememorarán con alegre nostalgia los films que tanto les hicieron reír, pero también para los más jóvenes espectadores, puesto que su cine es familiar, asequible y recomendable para todos los públicos. Ellos tienen oportunidad de ver ahora en el Salón de Actos de la Caja Rural del Sur cuatro de los muchos films que hicieron famoso a Cantinflas. A la proyectada el pasado viernes, Ahí está el detalle, siguen mañana martes día 27 Señor fotógrafo (1952), el miércoles 28: El padrecito" (1964) -una de las más populares-, y el jueves 29: Su excelencia (1967), todas ellas dirigidas por Miguel M. Delgado, realizador mexicano que iría unido a muchos de los éxitos cinematográficos de este grandísimo actor cuya risa eterna ha quedado grabada en la memoria de muchos espectadores que nunca le olvidarán.

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