Cannes intenta brillar a pesar de la recesión

  • Los grandes estudios han reducido las fiestas de lujo y los fastuosos eventos promocionales en un año marcado por la crisis, también en el mundo del espectáculo.

Cuando la industria mundial del cine se presente en Cannes para asistir al festival más importante del año, es probable que la maratón de 11 días de películas le resulte un poco falta de brillo y glamour. Con la crisis económica atravesando todos los sectores, los cineastas de Hollywood a Bollywood han enfrentado recortes de costes y despidos en los estudios.

Ya aparecieron varios signos de que el negocio del cine y sus promotores redujeron la escala de sus planes para fiestas de lujo y eventos promocionales extravagantes, que solían ser una marca registrada del festival. Sin embargo, a pesar de que quizá el champán fluya un poco menos generosamente este año, una buena selección de películas para competir por la codiciada Palma de Oro significa que el festival no perdió su brillo al menos en ese aspecto.

La sección oficial de la 62ª edición del festival incluye películas de los directores más importantes del mundo, como Inglorious Barsterds de Quentin Tarantino y Los abrazos rotos de Pedro Almodóvar, que forma parte de un impresionante contingente de películas europeas seleccionadas para el festival. También hay una amplia selección de películas asiáticas este año, como Spring Fever, del director chino Lou Le, sobre un trío erótico, y Bak-Jwi, del famoso director coreano Park Chan-wook, un cuento violento y oscuro sobre un sacerdote que se convierte en vampiro. Marcando el creciente interés internacional en el cine palestino, el director Elia Suleiman, nacido en Nazaret, también fue seleccionado con Time That Remains para la sección oficial. El filme retrata la vida de una familia palestina durante siete décadas.

Sin embargo, la glamurosa revista Vanity Fair podría haber cancelado su fiesta anual de esmoquin en el lujoso hotel Eden Roc en Antibes, los alquileres de yates podrían haber caído e incluso podrían ser menos quienes asistan al festival. La tradicional ofensiva de glamour de Cannes podría estar más bien silenciada este año dado que el número de películas estadounidenses seleccionadas para el festival es comparativamente menor que en otras ediciones. Así y todo, es muy probable que una vez más Cannes celebre las películas y haga honor al culto a las celebridades con el estilo de siempre.

A diferencia del Festival de Venecia, que se celebra a principios del otoño, o Berlín, que transcurre durante el frío invierno, Cannes celebra la realización de películas al igual que los amaneceres en la Riviera francesa: llena de yates sobre el destellante Mediterráneo. "El cine tiene un corazón y late claramente una vez al año en Cannes", dijo el director alemán Wim Wenders después de que su última película fuera exhibida en el festival el año pasado. Wenders afirmó que hay varios festivales alrededor del mundo, "pero el corazón late en Cannes".

Cannes llega este año después de una Venecia bastante débil y un Berlín bastante triste, confirmando lo que afirman varios comentaristas, que 2008 fue un mal año para el cine. Pero mientras Venecia y Berlín pueden haberse visto afectados por la creciente importancia de los festivales de Toronto y Sundance, Cannes aún tiene el impresionante poder de fijar las tendencias globales en cine. Muchos países incluso retienen muchas de sus películas para presentarlas en Cannes.

Casi todas las figuras importantes del cine -desde Gary Cooper, Alfred Hitchcock o Sophia Loren hasta Jean Cocteau y por supuesto Brigitte Bardot- encontraron Cannes irresistible. El festival también se convirtió en un importante evento de la moda con diseñadores de todo el mundo dando los toques finales a sus creaciones para mostrarlas en la famosa alfombra roja de Cannes. Una serie de estrellas ya se está dirigiendo a la Costa Azul para asistir a las funciones de gala de sus últimas películas. Este año probablemente asistan a Cannes Penélope Cruz, Gérard Depardieu, Jude Law, Colin Farrell, Johnny Depp y Brad Pitt.

Lo más importante es que la menor cantidad de fiestas glamourosas de seguro no afectará a los entusiastas cinéfilos de la Croisette, la avenida que da al mar llena de hoteles de ensueño y que atraviesa el corazón del festival. Y quizá incluso la falta de lujo permita centrarse en lo más importante del festival: las películas.

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