XLIV feria del libro de huelva | novedad editorial

Cancioncillas que alegran a Juan Ramón

  • Niebla recupera 'Voces de mi copla' de la cuidada edición mexicana que supervisó el poeta moguereño en 1945 en pleno exilio

Juan Ramón llamaba "cancioncillas" a estos poemas. Y creía que eran "una curiosidad por lo menos". Fueron una gota en ese oceáno inagotable que es toda su obra. Pero en el exilio tuvieron para él un valor muy especial, como último testimonio suyo publicado en la España del 36 previa a la guerra. Aun cuando se perdieron en una colección mayor, Canción, el poeta moguereño nunca olvidó ese conjunto que rescató ya en el exilio y le dio entidad propia. Iban a ser, eso, Cancioncillas, pero acabaron siendo Voces de mi copla, libro desprovisto de la complejidad de sus obras mayores, pero que es, sin duda, una delicatessen que ahora la editorial onubense Niebla rescata a mayor gloria del Nobel.

Dos españoles también en el exilio, Francisco Giner de los Ríos (sobrino nieto del pedagogo) y Joaquín Díez-Canedo, amigos del poeta, se encargaron de cuidar la edición, de la que ya el propio Juan Ramón, meticuloso como siempre había sido en sus publicaciones españolas, incluyó una anotación, reveladora, en la portadilla: "Sencillez en todo".

"Le gustó mucho esta edición. Es de los últimos libros en los que quedó satisfecho de cómo fue el resultado final", cuenta la investigadora Rocío Bejarano, encargada de presentar ayer la reedición de Niebla en la Feria del Libro de Huelva. "Ahora se ha respetado totalmente la edición según las indicaciones de Juan Ramón y tomando como base aquella de México de 1945".

Las "85 cancioncillas" que entonces invitó el moguereño a extraer de los 419 poemas contenidos en Canción fueron totalmente esquematizadas por el poeta en las indicaciones que transmitió por carta a Giner de los Ríos. Es en estas instrucciones en las que adopta definitivamente el título Voces de mi copla y se reparten los poemas en cuatro apartados con sus correspondientes portadillas numeradas: Voces sentimentales, con 12 poemas; Voces espirituales, con 30; Voces intelectuales, con otros 28; y Voces ideales, con los últimos 15 poemas. Y la portadilla manuscrita, que ahora reproduce también Niebla. El libro se incluyó en la colección Nueva Floresta, como directo homenaje al moguereño por la revista que bautizara en 1935 Floresta de prosa y verso.

Aquella edición mexicana de Stylo incluyó una dedicatoria muy especial para el poeta: "A Juan Ramón Ortiz de Montellano y Lamb, cuyo nombre fija triple agradecimiento mío con gustosa responsabilidad". Le había contado previamente a Francisco Giner su deseo de publicarse con ese recuerdo "a quien le pusieron J. R. por mí". "Le ruego a usted, Francisco, que pregunte a su padre el nombre completo de su hijo, si usa el apellido de la madre también y complétenlo". De ahí, explica Rocío Bejarano, que saliera esa coletilla del "triple agradecimiento mío".

De su satisfacción por el resultado final queda el acuse de recibo del envío de 17 ejemplares que hizo Juan Ramón Jiménez por carta al otro editor amigo, Joaquín Díez-Canedo, fechada en febrero de 1946: "Muchas gracias... Mi librillo está precioso y yo muy contento de que lo hayan hecho ustedes. Le enviaré a su madre el primer ejemplar dedicado...".

Bejarano reconoce que los que él también llamaba "poesía total" son "poemas muy cortitos, de sólo tres o cuatro versos la mayoría", que prácticamente se habrían perdido con Canción, libro que "alcanzó muy poca difusión y que el propio Juan Ramón dijo que era caro". Su editor en Madrid, Palazón, huyó a Manila y fue encarcelado allí por bigamia. "Nunca supe nada de él directamente, ni nunca cobré un céntimo por ese libro", apuntaba el moguereño.

La estima por esta obra y por la identidad propia lograda ya en México se comprueba en su utilización posterior en la Universidad de Puerto Rico como libro de préstamo para sus alumnos.

"En los diarios de Zenobia descubrimos que era uno de los títulos que tomaban como referencia para aquellos que querían introducirse en su obra", cuenta la investigadora de la Fundación Zenobia-Juan Ramón. "Son poemas breves, sencillos, un pequeño gesto más asequible para el público, adecuado para tener una primera toma de contacto".

Muchos años después, Francisco Giner de los Ríos, aún con vida, reeditó en España Voces de mi copla en 1980 con un prólogo en el que valora aquel descubrimiento en el exilio que fue: "Juan Ramón en su nuevo destierro americano agarra su último libro español y hace una nueva, delgada, antología de lo mismo, y nos lo ofrece para darnos cuenta de la última posición que guardaba en la España perdida su "obra en marcha". Ahora Niebla la rescata de nuevo en "una preciosa edición".

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