Cultura

"Buscaba un sonido más seco y crudo"

  • La cordobesa acaba de publicar el disco 'La reina pez' que es número 2 en las listas de ventas

Vega, en una imagen promocional para 'La reina pez'. Vega, en una imagen promocional para 'La reina pez'.

Vega, en una imagen promocional para 'La reina pez'.

Número uno en el ranking de iTunes España y dos en la lista oficial de ventas del país. Ciertamente, se podría entender que La reina pez, séptimo álbum de Mercedes Mígel Carpio, más conocida como Vega, arrasa en lo que queda del negocio, que no es tan poco como a veces parece. Y todo ello con un disco más "seco y crudo" que sus antecesores.

-¿Qué la llevó al Hansa Tonstudio de Berlín? ¿Su leyenda?

-No. No era sólo por los discos legendarios que se han hecho allí, sino también por discos recientes de artistas que me gustan y que han grabado en Hansa, como KT Tunstall y su Tiger Suite. Más allá de Bowie, de U2 y de todos los que son tremendamente conocidos y han pasado por allí, para mí es una compositora de referencia. Me encanta. Estaba buscando un sonido más seco, más crudo, y cuando vi que ella había grabado ese disco allí, me puse a investigar.

-Pues a juzgar por canciones como Eterna juventud o Sally, parece que ha encontrado lo que buscaba...

-Sí. Tenía ganas... En cuanto al rock siempre he sido muy comedida, quizás me daba cierto pudor. No dejo ser una cantautora. En mi caso las letras tienen una importacia tan capital como las melodías, pero, musicalmente, siempre me ha atraído el rock. Creo que he conseguido un buen equilibrio y encontrarme muy cómoda. Igual me he arriesgado demasiado con la contundencia, pero estoy contenta.

-La reina pez cuenta con distribución a cargo de Subterfuge, pero está editado por su propio sello, La Madriguera Records. ¿Qué la llevó a dar ese paso hace unos años, el desinterés de las discográficas o la búsqueda de mayor control?

-Es precisamente una de las cosas de las que hablo en Sally, que fue el single de presentación del disco: no todas las decisiones que se toman en la vida son una reacción a algo que va mal, sino que hay decisiones que uno toma por necesidad vital, sin enfados de ningún tipo. Yo tuve que romper mis contratos con las majors, no me habían olvidado, sino que tuve que batallar para conseguir la carta de libertad. Quería hacer otras cosas y pensaba que una artista como yo no se ajustaba a los protocolos burocráticos que tiene una major. Es obvio que si quieres tener más control sobre tu obra, si entiendes que el tuyo es un público selectivo que se para a comprobar la calidad de tu trabajo y cómo lo presentas, tienes que supervisarlo todo, desde que empiezas a crear hasta que se lo muestras a la gente. Y si quieres hacerlo así, tienes que tener el valor de invertir en ti mismo. No puedes pretender jugártela con el dinero de otro.

-Pero lo cierto es que muchos músicos que han dado ese paso descubren que controlarlo todo desde su propio sello termina siendo agotador.

-Lo es. Por eso acabamos buscando para la distribución un sello independiente que tuviera una filosofía de trabajo parecida a la nuestra. La Madriguera Records es una empresa familiar en la que trabajamos tres hermanas. Intentar hacer entre tres el trabajo que en una major hacen 25 es, obviamente, agotador. Pero también diré que esa responsabilidad sobre tus aciertos y equivocaciones proporciona grandes gratificaciones. Cuando te equivocas no puedes culpar a nadie, pero cuando aciertas es mucho mejor.

-Ha cuidado particularmente las ediciones físicas en CD y vinilo de La reina pez. ¿Quién las compra?

-Ése fue precisamente el gran hueco que dejó la crisis de la industria discográfica: el disco se convirtió en una mera copia de plástico que llegaba al consumidor. Pero creo que, más allá del coleccionista, hay que motivar al comprador y explicarle por qué, para quienes seguimos pensando en el álbum como obra total, como concepto global, el formato físico sigue teniendo su peso. Es darles un producto con auténtico valor añadido, no una simple caja de plástico que acaba rompiéndose. Y el vinilo, además, tiene unos atributos sonoros que nunca ha conseguido el CD, así que no son formatos que sólo lancemos para premiar a los fans. Lanzar La reina pez y colocarnos en los primeros puestos de ventas, sin multinacionales por medio, no deja de ser la prueba de un trabajo bien hecho.

-Llama la atención que en la biografía de su página oficial no aparezca ni una sola mención a su paso por la segunda edición de Operación Triunfo. Hace unos años entrevisté a Virginia Maestro y venía a decirme que a ella le supuso un trampolín pero, a la larga, también un lastre.

-Bueno, no es que no lo nombre a conciencia, sino que para mí, después de 16 años, es algo anecdótico.

-Pero le consta que es un programa muy cuestionado por los propios músicos. Al menos, por buena parte de ellos...

-Y es normal que se cuestione, pero hay que entender que se trata de un formato televisivo. Es lenguaje audiovisual y lo que pretende es generar una expectación en el público. Así que tiene mucho más que ver con el espectáculo televisivo que con los contenidos musicales.

-Quizás sea justo eso lo que moleste a los críticos con el formato: que en una parrilla huérfana de programas musicales, como es la de RTVE, televisión pública, éste compute como tal, cuando no lo es.

-Para mí es un programa de entretenimiento, no un programa cultural. Estuve allí y sé de lo que hablo. Es un programa fantástico de entretenimiento para toda la familia. Pero la cultura es otra cosa, palabras mayores. ¿Que no es lo ideal en una televisión pública? En eso estoy de acuerdo. Las privadas son eso, empresas privadas. Pero en mi opinión la televisión pública tiene una responsabilidad cultural. Está muy bien que tenga programas de entretenimiento, pero no que tenga tan pocos programas culturales.

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