Budd Schulberg, entre la caza de brujas y 'La ley del silencio'

  • El escritor, que murió el miércoles, ganó un Oscar por el guión del filme de Elia Kazan

El nombre de Budd Schulberg no les dice nada a los espectadores más jóvenes y más obtusos que creen que el cine es asunto de los Wachowsky o los Farrelly, ni tampoco a aquellos con una fobia a los créditos digna del más neurótico de los programadores de televisión comercial, y también es un ninguno para los que ven películas como si fueran cosa de un cámara y cuatro cómicos haciendo gansadas, y desde luego lo desconocen quienes, trasnochando para ver la entrega de los Oscar, se levantan a mear porque -bah, qué rollo- toca el turno al mejor guión. Son gente, en fin, a quien la historia que se narra en la pantalla les resbala. Y más aún, su autor.

Budd Schulberg fue uno de ellos. Murió el miércoles pasado, a los 95 años, en Long Island. Con él se va uno de los pocos testigos que quedan de aquel Hollywood, palacio y cloaca a la vez, fábrica de sueños y factoría de pesadillas, que de la misma forma que cubría de oro a sus hijos los hacía despeñarse desde la H del rótulo que se desvencija en las colinas de Los Ángeles.

Schulberg conoció bien ese mundo. A fondo, porque vivió en él. Su patio de recreo fueron los estudios de la Paramount, que su padre llegó a dirigir. El sonido de su infancia fue el chasquido de la claqueta. La orden que más veces escuchó fue la de "¡Silencio, rodando!". Con el paso de los años, esos instantes inauguraron el rodaje de películas emblemáticas salidas de su máquina de escribir.

Una de ellas fue La ley del silencio, de Elia Kazan, acto de expiación de los dos después de que ambos se mancharan delatando a compañeros en la caza de brujas. Su guión mereció el Oscar de la Academia, que otorgó otros siete más al filme. Schulberg, que había llegado a militar en el partido comunista, terminó repudiándolo y colaboró con los secuaces del senador Joseph McCarthy denunciando, entre otros, a quien había sido su gran amigo, el también escritor y guionista Ring Lardner Jr.

Antes, él mismo había sido expulsado de la industria por su novela ¿Por qué corre Sammy?, que no gustó al remover la pringue que destilaba Hollywood. No fue el único territorio arisco en el que Schulberg metió la nariz: amante del boxeo, su novela Más dura será la caída fue un puñetazo en el hígado de la mafia que amañaba los combates y manipulaba las apuestas. La llevó al cine Mark Robson y y la protagonizó Humphrey Bogart y es una gran historia sobre los cuadriláteros y los bajos fondos.

Schulberg, después, siguió escribiendo, contando historias, aunque como él dijo una vez: "Los héroes nunca son los escritores".

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