Basada en un caso real

Una vez más hemos de lamentarnos de cómo una buena película no llega a las salas de nuestra capital. Quien quiera verla habrá de ir a Lepe. Pero debe darse prisa, suelen durar poco en cartel, cuando se trata de este tipo de films. Porque efectivamente estamos ante el tema del espionaje, tantas veces tratado en el cine, pero desde una perspectiva muy diferente y desde planteamientos realmente originales en este tipo de historias. Billy Ray, de quien podemos recordar dos títulos: 'El precio de la verdad' (2003), como director y 'El color de la noche' (1994), como guionista, actividad a la que ha estado más dedicado en su trayectoria cinematográfica, es el artífice de esta visión distinta del tema.

'El espía', basada en un caso real, nos cuenta como en el ámbito estricto del FBI, institución guardiana de los secretos más sensibles y decisivos de la nación, un agente es ascendido repentinamente para investigar a quien pasaba por ser uno de los más brillantes espías, Robert Hanssen, sospechoso de pasar información a la antigua Unión Soviética, lo que llevó a cabo en el curso de veinte años. El joven agente Eric O´Neill, actuando como "topo" junto a Hanssen, sin levantar sospechas, tendrá que desenmascararle para acusarle de traición a su país. Estos hechos, que en su día conmocionaron a la opinión pública estadounidense, se ha convertido en la película de Billy Ray en un thriller de narrativa muy periodística, si se nos permite decirlo así, que, siendo un relato de espionaje clásico, obtiene calidades de una historia sobria, de factura especialmente pulcra y de una gran entidad fílmica en el fluido de sus imágenes, realmente admirable. Todo ello cuidando con particular minuciosidad y precisión todos los elementos físicos y personales de la puesta en escena de manera que nunca pierde su intriga y adquiere relieves muy peculiares en torno a las inclinaciones religiosas del protagonista, aspecto que se trata con sobriedad pero sin eludir los perfiles más sorprendentes del asunto sobre su compleja personalidad.

Sin embargo en ese tratamiento narrativo de Billy Ray, que ya utilizó en su "ópera prima" como director, la ya citada 'El precio de la verdad', sobre el joven periodista Stephen Glass, redactor de la revista de actualidad política 'The New Republic', hay también una referencia clásica. Concretamente a la "buddy movie", o película de pareja, aunque en este caso tenga un carácter tan antagonista como representan la actitud y el cometido de los principales personajes de esta interesante historia, cuya vertiente emocional y humana se hacen singularmente sensibles en el tratamiento cinematográfico realizado por el director. Magnífica fotografía del japonés Tak Fujimoto.

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