Amores separados

CineBox Aqualón Puerto Huelva.- Título original: 'Going the distance'.- Producción: Estados Unidos, 2010.- Duración: 104 minutos.- Dirección: Nanette Burstein.- Guión: Geoff La Tulippe.- Fotografía: Eric Steelberg.- Música: Mychael Dnna.- Montaje: Peter Teschner.- Intérpretes: Drew Barrymore, Justin Long, Charlie Day, Jason Sudeikis, Christina Applegate, Jim Gaffigan, Ron Livingstone, Oliver Jackson Cohen

El recurrente y a veces sorprendente pero también irritante déjà vu en el cine funciona reiteradamente. Eso que tantas veces a uno le ocurre - más menudo de lo que quisiera - cuando se sienta en la butaca y empieza ver una película y de pronto exclama para sus adentros: "¡Esto ya lo he visto yo!", se repite con un insistencia preocupante. Y no es ni más ni menos, que la falta de originalidad e imaginación que sufre el cine de nuestro tiempo y particularmente el que nos llega de Hollywood. Salvando las distancias, la película que hoy analizamos, tiene mucho de eso.

Una conversación aparentemente intrascendente, tomando unas cervezas en un bar y un desayuno a la mañana siguiente, son las circunstancias que facilitan la relación entre Erin, aspirante a periodista, sincera e irónica en partes iguales, y un solterón empedernido como Garrett, que quiere ser manager musical. Algo les ha tocado la fibra más sensible que conduce directamente al amor. Es como una clásica aventura de verano a la que ninguno de ellos otorga mayor confianza. El estío finaliza y Erin ha de volver a San Francisco, mientras Garret permanecerá en Nueva York donde trabaja. Pero la distancia no les separa en los sentimientos y ambos harán todo lo posible para que esa relación no termine.

La directora de esta película, la documentalista Nanette Burstein, que recordemos, fue nominada al Oscar en 1999 por On the ropes, no hace más que brindarnos otra comedia romántica como tantas. Y todo ello a pesar de que la realizadora jure y perjure que no lo es y que su film está más cerca de Lío embarazoso (2007), del prolífico Judd Apatow que de La proposición (2009), de Anne Fletcher. Y sobre todo no es nuevo esto de que una pareja trate de mantener su idilio aunque estén separada por miles de kilómetros. Todo es tan recurrente como previsible en una historia que el espectador desde el principio de la proyección sabe como va a acabar.

Y es que todo resulta nítidamente expuesto en esos minutos iniciales de la proyección sobre las circunstancias que impulsan a los protagonistas a mantener esa atracción inicial pese a la separación física. Con todo lo cual el interés de tan sencilla trama va en orden descendente y en medio no hay más que una suerte larga y reiterativa de lugares comunes, salpicados de ocurrentes insinuaciones, agudezas más o menos estimables y esos episodios que entre bromas y veras van sucediendo intermitentemente. Pese a que los principales intérpretes Drew Barrymore, que es Erin, y Justin Long, que es Garrett, forman pareja en la vida real, en el desarrollo de la relación de sus personajes no hay ni esa comunicación ni ese feeling que es necesario en este tipo de comedias románticas y que constituye el cien por cien de los elementos imprescindibles y atractivos para un género tan fecundo en el cine. Uno, al menos, exigiría o desearía como la mayoría de un público más exigente, una actitud más adulta, más convincente en la exposición de una aventura amorosa extraordinariamente habitual en la pantalla.

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