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Almodóvar carga en sus actores el peso de 'Los abrazos rotos'

  • El cineasta ha publicado en su blog sus primeras impresiones sobre esta historia de amor loco con aires del cine negro del los 50 que protagonizan Penélope Cruz, Blanca Portillo, José Luis Gómez y Lluis Homar.

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La acción de ‘Los abrazos rotos’ transcurre en dos épocas: los años 1994 y 2008 y, aunque la primera versión la concluyó en octubre y en enero comenzó la preproducción, Almodóvar sigue limando su sexta versión.

"Escribir un guión consiste básicamente en armar férreamente su estructura interna, y reescribir los elementos que lo cubren todas las veces que puedas hasta que empiece el rodaje, incluso durante el rodaje hay que seguir reescribiéndolo", afirma.

Luego pasa a comentar que fueron diciembre y enero los meses en que le dio "más caña a la reescritura hasta conocer a fondo la historia que quiero contar". Ahora le toca, dice "destilar, caracterizar, enriquecer, matizar, sintetizar, visualizar... etc. Un no parar".

"Me gustan -dice- las películas en las que los personajes hablan, o escuchan; y en ésta ocurren muchas cosas, de hecho es el guión con más trama de los que he escrito hasta ahora. Pero hay muchos momentos en que los personajes se expresan a través de la palabra, y del silencio. Es una película de personajes, de actores".

Dice estar entusiasmado con su reparto -Penélope Cruz, Blanca Portillo, José Luis Gómez y Lluis Homar-, con quienes lleva dos meses de trabajo de mesa, de ensayos. "Ellos son los que más seguridad me da a la hora de levantar y darle vida a esta historia", afirma.

Como ya hizo durante el rodaje de ‘Volver’, Almodóvar utiliza su web para comunicarse con la prensa y con su público y así, en su blog le gusta hablar de aquello que le influyó a la hora de realizar su trabajo.

Recuerda cómo la misma semana en que acabó aquella primera versión, a finales de octubre, falleció la actriz Deborah Kerr: "Tardé en apreciar su talento y su singularidad", cuando vivía su adolescencia "prisionero del glamour y la desmesura de las estrellas de Hollywood", marcado por "la austeridad manchega". Pero ya en la edad adulta descubrió su "complejidad, riqueza, intensidad y sentido del humor" que "habitaban bajo su aparente discreción".

El día que leyó la noticia de su muerte, le vino a la mente aquel monólogo "de prodigioso encanto y sutileza" que la actriz declama en ‘La noche de la Iguana’, de John Huston. En ‘Los abrazos rotos’ también "habrá un monólogo, el que se marca al final de la narración el personaje interpretado por Blanca Portillo".

"En cine, cuando un personaje ha enganchado nuestra atención y decide contarnos algo íntimo, algo que no ha confesado a nadie, no hay nada mejor que dejar que el actor actúe. No existe ningún efecto que pueda compararse a la intensidad del rostro de un actor".

Almodóvar, que afirma detestar las confesiones en la vida real, disfruta en cambio al escribirlas para sus personajes, y sobre todo dirigir luego a los actores en esas escenas.

"En todas mis películas hay un momento límite en que uno de los personajes principales, o los dos, mantienen un monólogo confesional. Y 'Los abrazos rotos' no será una excepción".

Recuerda cómo recientemente volvió a ver ‘Ascensor para el cadalso’ de Louis Malle, y revela que al final, con los amantes encarcelados sin poder comunicarse, aparecen unas fotos de sus buenos tiempos, abrazados, mientras la voz en off de Jeanne Moreau habla de esos abrazos fotografiados como "algo eterno, que nadie podrá romper". "De ese tipo de abrazos habla mi película", concluye.

Este blog, que mantendrá activo hasta que termine el rodaje le servirá, dice, "de desahogo, y de futuro recuerdo".

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