La señora Berlusconi dice basta

  • Los constantes escándalos del primer ministro italiano, el último el de las misses en las listas europeas, han terminado con la paciencia de Verónica Lario, que pide el divorcio

Las voluptuosas jóvenes incluidas como candidatas a las elecciones europeas en el partido del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, habían provocado ya esta semana -además de la anulación de las candidaturas- un terremoto político... y doméstico. Ahora parece haber sido demasiado para la señora Berlusconi: después de 30 años de relación y casi 20 de matrimonio, Verónica Lario, de 52 años, declaró ayer a los diarios La Repubblica y La Stampa que quiere el divorcio.

La protesta pública de la primera dama contra "zorras sinvergüenzas al servicio del poder" había generado ya un revuelo no menor en los últimos días. Pero la ex actriz siguió arrojando leña al fuego en sus declaraciones de ayer: "No puedo vivir con alguien que se reúne con menores de edad".

El trasfondo del comentario es lo que los medios locales han dado en llamar el "caso Noemi". El controvertido mandatario viajó la semana pasada a Nápoles con un único fin: asistir al 18 cumpleaños de una bella rubia que lo recibió con el apelativo de "papi". Como premio a la mayoría de edad, un collar de oro y diamantes. Y eso sólo porque la joven habría rechazado la primera oferta: un automóvil.

La sugerente historia tiene un añadido: "Papi" no asistió siquiera al 18 cumpleaños de su propia hija, como se quejó amargamente Lario. Por todo esto, mientras Berlusconi y la familia de Noemi calificaba de "ridículo" el caso, la cocina de rumores de la prensa sensacionalista terminó por reventar la paciencia de la primera dama.

A Berlusconi, conocido por su amplia y perpetua sonrisa, no parece divertirle mucho el nuevo escándalo. Si en el caso de las jóvenes candidatas terminó por ceder y atribuir el revuelo a la propaganda de la izquierda política, que también habría afectado a su esposa, el entorno del mandatario se sumió ayer en un profundo silencio.

Lario informó a los rotativos que ya había entrado en contacto con una abogada, pero que quería evitar el escándalo mediático. En realidad, la primera dama tampoco parece especialmente incómoda con estas situaciones: en enero de 2007 ya acudió al diario de izquierdas La Repubblica después de que su marido se dejara llevar por su instintos con la show-girl Carfagna. "Me casaría inmediatamente contigo, si no estuviese ya casado", susurró a la modelo medio desnuda durante una entrega de premios y ante las cámaras de TV. Carfagna fue nombrada más tarde ministra de Igualdad.

Las disculpas fueron tan públicas como la acusación. Pero el comportamiento del Cavalliere cambió más bien poco. Los analistas hablaron entonces de una "guerra de los Rose" nunca vista. Pero lo que depare el conflicto, y si acabará con una tregua o con una guerra abierta, está aún por verse.

Mientras tanto, en el ámbito político parece que no habrá escándalo público capaz de doblegar a Berlusconi: según las últimas encuestas, el zar mediático mantiene una holgada ventaja sobre cualquier rival.

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