El jefe de la operación 'Atalanta' admite que no hay lugar seguro en el Índico

  • el contraalmirante británico Peter Hudson considera "preocupante" tomar medidas como llevar en los buques escoltas militares o privados armados.

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El máximo responsable de la operación Atalanta contra la piratería en aguas en torno a Somalia, el contraalmirante británico Peter Hudson, admitió que "no hay lugar seguro" en el océano Índico, pese a que la presencia militar de la Unión Europea ha tenido un importante efecto disuasorio.

Hudson recibió a la prensa en el cuartel general de operaciones de la Navfor en Northwood, al noroeste de Londres, donde habló de la magnitud de la tarea que afronta la primera misión naval de la historia de la UE, cuyo mandato de un año fue renovado el martes por los ministros de Exteriores de los 27 para otros doce meses.

La misión naval europea ha logrado reducir al mínimo los ataques en el Golfo de Adén con la creación de un corredor de seguridad en el que un ataque se puede neutralizar en media hora, pero el problema es inabarcable en la llamada "cuenca somalí". Este término es el que utiliza la Navfor para describir el espacio marítimo -con una extensión equivalente a diez veces el territorio de Alemania- comprendido en el triángulo entre el cuerno de África, las costas del sur de Somalia y las islas Seychelles.

En esa zona faenan decenas de pesqueros en busca de los bancos de atún que son objetivo principal de los piratas, sabedores de que la capacidad de reacción de la fuerza militar en esta zona es más limitada por la gran extensión a cubrir. Desde Navfor explican que patrullar esta zona con los medios actuales es como si seis coches de policía que no superan los 30 kilómetros por hora vigilaran toda la costa este de Estados Unidos.

El militar británico defendió la eficacia de la misión, que ha ayudado a reducir el número de secuestros, pero no ha frenado la intensidad de los ataques, y subrayó que en el fondo del problema está el caos político, social y económico que se vive en Somalia.

Hudson recordó que los piratas son en la mayoría de los casos "jóvenes de 18 o 20 años con muy pocas esperanzas de lograr cosas en su vida" y manifestó que el hecho de que casi un centenar de ellos hayan sido puesto ya a disposición de la Justicia en varios países "no va a ser un elemento disuasorio para que no se lancen al mar". "Lo esencial es crear en su país la oportunidad de otro rumbo vital. Si encontramos una solución en tierra, vamos a ver menos casos de piratería en el mar", dijo el militar, quien reconoció que detrás de este fenómeno hay un gran negocio. "El dinero que se paga por los rescates no se queda en los pequeños pueblos de la costa somalí, aunque se construyan algunas casas. Éste es un negocio muy lucrativo y en algún sitio hay un pez gordo, que es al que hay que encontrar", añadió.

Hudson se mostró satisfecho con el grado de compromiso de los políticos comunitarios con la misión y, preguntado acerca de si serían necesarios más recursos, contestó que "hay que ser pragmático y tener en cuenta que los países tienen otros compromisos". "Hay que encontrar un equilibrio entre lo que podemos hacer y no entrar en el terreno de la fantasía e irritar a los Estados miembros", señaló el jefe de la Navfor, que invitó a las compañías armadoras de los barcos que circulan por la zona a colaborar con su misión para garantizar su seguridad con mayor eficacia.

La Navfor ha creado el Centro de Seguridad Marítima del Cuerno de África (MSCHoA, por sus siglas en inglés), al que las navieras se pueden adherir para informar a la fuerza naval de los datos esenciales de los buques y facilitar las tareas de protección. El MSCHoA hace una serie de recomendaciones a los barcos para que ofrezcan una imagen más disuasoria frente ante eventuales ataques, como la construcción de barreras de alambre o la instalación de mangueras de agua a presión, y obstaculicen durante suficiente tiempo un abordaje para permitir que la fuerza militar llegue al lugar.

En una industria que mueve cientos de millones de euros, "adecuar defensivamente un buque puede costar menos de 5.000 euros, por lo que la inversión es rentable", dijeron los mandos de la Navfor. En cuanto a medidas como llevar en los buques escoltas militares o privados armados, Hudson lo consideró "preocupante".

El jefe de la sección de Seguridad de la Organización Marítima Internacional, Chris Trelawny, coincidió con Hudson y declaró que "armar a estos escoltas será como caminar por un campo de minas, porque no hay legislación internacional sobre protección privada de buques". Trelawny señaló que "aunque ha habido muertes, los piratas no están en esto para matar, sino para lograr el dinero de los rescates" y advirtió de que armar a los escoltas "podría propiciar una escalada de violencia que no interesa a nadie".

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