El número de fallecidos por los combates en Nigeria supera los 700

  • Es el balance de cinco días de disturbios entre fuerzas gubernamentales e islamistas

Las autoridades del estado septentrional de Borno, en Nigeria, anunciaron ayer, después de dos jornadas sin combates, que el número de muertos en cinco días de enfrentamientos entre fuerzas gubernamentales y miembros de la secta integrista islámica Boko Haram asciende a 700.

La Cruz Roja también habló de la misma cifra de fallecidos que ofrecieron las fuerzas militares en el balance de los enfrentamientos que comenzaron el pasado domingo en el estado de Bauchi cuando los miembros de la secta islamista, que tiene como objetivo imponer la Ley Islámica, comenzaron a atacar diversas comisarías de Policía.

"Según lo que sabemos, la cifra es de por lo menos 780 (...) Se ha establecido un equipo de operación conjunta para la búsqueda de los demás cuerpos por toda la ciudad", indicó Aliiyu Maikano, miembro de la oficina para el manejo de desastres en el noroeste de Nigeria de la Cruz Roja. Por otro lado, un miembro del Departamento de Defensa de la capital, Abuja, confirmó que "cerca de 700 cuerpos fueron enterrados de forma conjunta sólo en Maiduguri".

El coronel Ben Ahanotu, del ejército nigeriano, dijo a los periodistas que hasta la fecha se habían recuperado 700 cuerpos sólo en el estado de Borno, por lo que se prevé que las víctimas mortales podrían ser más de 1.000 puesto que la violencia se extendió durante la semana por seis estados diferentes.

Hasta ahora, las autoridades nigerianas no habían publicado cifras oficiales de bajas en los combates, aunque los medios locales informaron de que al menos 400 personas habían fallecido.

Según fuentes policiales, la mayoría de los muertos son miembros de Boko Haram, la organización rebelde que el pasado domingo atacó una comisaría del estado de Bauchi, lo que provocó cinco días de cruentos enfrentamientos que cesaron cuando su líder murió tras ser detenido por los militares y custodiado por la Policía.

La calma volvió la víspera a Maiduguri, capital del estado de Borno, considerada el bastión de Boko Haram y que sufrió los peores enfrentamientos, con la reanudación de las actividades diarias y la reapertura de la mayoría de los negocios y los mercados de la localidad.

Además, los servicios sanitarios comenzaron a retirar los cadáveres de las víctimas de las calles de la ciudad y las autoridades anunciaron la reducción de las horas del toque de queda nocturno, que se impuso cuando comenzaron los combates.

Los Talibanes de Nigeria, como son popularmente conocidos los integrantes de Boko Haram, cuyo objetivo es imponer la sharia en el país africano, comenzaron su lucha armada hace cinco años aproximadamente, durante los que han atacado de forma intermitente comisarías de la Policía y edificios públicos.

Más de 10.000 personas han muerto en el país en combates entre musulmanes, que conforman la mayoría de la población del norte del país, cristianos, presentes sobre todo en el sur, y las Fuerzas de Seguridad desde 1999, cuando se implantó la sharia en doce estados norteños.

Nigeria es el país más poblado de África con casi 150 millones de habitantes, que se integran en más de 200 grupos tribales y conforman uno de los mayores rompecabezas sociales del continente negro.

Según los analistas, los problemas de Nigeria, octavo productor mundial de crudo, persistirán mientras la corrupción, el desempleo y la pobreza no sean combatidos con eficacia.

En Nigeria, el país más poblado de África, con 140 millones de habitantes, las poblaciones pobres y con bajo nivel de escolarización del norte y sur son tierra fértil para las corrientes de pensamiento radicales o para las milicias armadas.

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