Europa e islam El país helvético ya perfila la próxima prohibición: el burka

Los minaretes enfrentan a Europa con sus demonios

  • El veto suizo a la construcción de alminares enciende las alarmas sobre las identidades nacionales y la integración de las minorías

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El rotundo apoyo de los ciudadanos suizos en el referéndum del 29 de noviembre a la propuesta de prohibir en la Constitución la construcción de minaretes en las mezquitas que se levanten en el país helvético en el futuro provocó el rechazo de numerosos gobiernos europeos, que lo consideraron un ataque a la libertad religiosa, y que las formaciones populistas aplaudieran la decisión y pidieran consultas populares al respecto en sus países.

La decisión del pueblo de Suiza ha enfrentado a los europeos con sus demonios: ¿qué hubieran votado los franceses, los italianos...?

"¿Se puede responder con un sí o con un no a una pregunta tan complicada que alcanza asuntos tan profundos?", se preguntó Nicolas Sarkozy en su primera reacción pública tras el plebiscito.

Sarkozy aboga por no "condenar" al pueblo suizo, sino intentar entender lo que ha querido expresar. "Los pueblos europeos son acogedores, tolerantes", escribe el mandatario, quien matiza que éstos "no quieren que su marco de vida, su modo de pensar y sus relaciones sociales sean desnaturalizadas" porque "el sentimiento de pérdida de identidad puede causar un profundo sufrimiento".

En una columna publicada en Le Monde, el presidente aprovechó los resultados de la votación en Suiza -un 57,5% de los votantes que acudieron a las urnas respaldó la iniciativa del ultraderechista Partido Popular suizo (SVP-UDC)- para apoyar el debate sobre la identidad nacional en Francia.

El controvertido debate sobre la identidad nacional que invita a los ciudadanos franceses a reflexionar sobre lo que significa ser francés en la actualidad y cómo integrar mejor a la inmigración deberá concluir el 31 de enero y, unos días después, el 4 de febrero, se presentarán las conclusiones del estudio.

Un dato: sólo un 54% de los franceses cree que el islam es compatible con la vida en sociedad en Francia.

En Italia, el referéndum ha derivado en la propuesta de miembros de la coalición gubernamental de incluir en la bandera nacional el crucifijo, cuya presencia en sus aulas y en las españolas es causa de otra agria polémica.

"Creo que la Liga Norte podría y debería pedir la inclusión de la cruz en la bandera italiana en el próximo diseño de ley de reforma de la Constitución", aseguró el viceministro de Transportes italiano, Roberto Castelli, que, como otros miembros de su partido, aplaudió el resultado contra los minaretes.

La Liga Norte, además de defender con uñas y dientes los intereses del norte de Italia, se caracteriza por sus posiciones contrarias a la inmigración y suele mostrarse especialmente combativa con los extranjeros musulmanes.

Por esta razón, los principales representantes de este partido manifestaron su satisfacción ante el rechazo de los ciudadanos suizos a la construcción de minaretes. "Desde Suiza llega una señal clara, la necesidad de poner freno a los aspectos políticos y propagandísticos ligados al islam", explicó el ministro de Simplificación, Roberto Calderoli.

Los dos países mencionados anteriormente y otros de la Unión Europea, sin ir más lejos España está a la espera de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto catalán, comparten a día de hoy el problema de las identidades nacionales y de la integración de las minorías religiosas, étnicas o lingüísticas. Las urnas helvéticas han encendido las alarmas en el Viejo Continente.

Entre tanto, los embajadores de los 56 países miembros de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) han pedido a las autoridades suizas que adopten medidas para que se invalide el resultado de la consulta popular.

Los diplomáticos alegan que el caso suizo puede convertirse en un precedente que se extienda como una mancha de aceite por toda Europa.

"Hay un peligro de que se produzca una escalada con prohibiciones similares de minaretes en otros países europeos, o de que estas prohibiciones se amplíen a otros símbolos de la religión musulmana", señalaron.

Mientras, Suiza ya perfila la próxima prohibición: el burka. El presidente del Partido Democristiano (CVP), Christophe Darbellay, asegura que esa vestimenta es "equivalente al fundamentalismo islámico" y que, aunque en Suiza no se ve a muchas mujeres vistiendo esa prenda, es "mejor prohibir algo demasiado pronto que demasiado tarde".

¿Cual será la próxima prohibición? El tiempo dirá.

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