Europa e islam La polémica sobre el burka volverá a la actualidad gala el miércoles

¿Cuál es el lugar del islam en Francia?

  • El debate sobre la identidad nacional impulsado por Sarkozy ha escapado a su control: los patinazos verbales de responsables del Gobierno lo han convertido en una discusión sobre el papel de los islamistas en el país

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El debate sobre la identidad nacional impulsado por el presidente francés Nicolas Sarkozy se le está yendo de las manos: polémicas y patinazos verbales de responsables del Gobierno lo convirtieron en una discusión sobre el lugar del islam en Francia.

La oposición socialista y organizaciones de lucha contra el racismo salieron al paso de los comentarios efectuados públicamente por la secretaria de Estado para la Familia y la Solidaridad, Nadine Morano.

Al participar en un debate público el lunes en Charmes, ciudad natal de Maurice Barrés, uno de los grandes pensadores de la derecha nacionalista francesa, Morano llamó a los "jóvenes musulmanes" a "amar a Francia cuando se vive en este país", a "intentar buscar trabajo y no hablar verlán" (argot francés) y "no ponerse la gorra al revés".

El portavoz del Partido Socialista francés, Benoit Hamon, rechazó la "visión caricaturesca que miembros del Gobierno tienen de los jóvenes (...) con generalizaciones indebidas de los jóvenes musulmanes".

SOS Racismo calificó de "despreciables" las declaraciones de Morano "enmarcadas en una larga serie de afirmaciones racistas" proferidas en el debate sobre identidad nacional lanzado en noviembre por el ministro de Inmigración e Identidad Nacional, un tránsfuga socialista, Eric Besson.

La declaración de Morano echó más leña al fuego de un debate que, al parecer, ha ido escapando al control del presidente Sarkozy, quien también ha expresado posiciones polémicas o susceptibles de estigmatizar a la comunidad musulmana de Francia, la mayor de Europa, con seis millones de personas.

Después de que los suizos respaldaran en referéndum la prohibición de construir nuevos minaretes en Suiza, Sarkozy advirtió en un artículo de prensa contra toda "ostentación o provocación" religiosa y pidió "comprensión" al sentir suizo y europeo.

Meses antes de lanzar el debate sobre la identidad nacional, Sarkozy ya había declarado la guerra al burka al considerar que "en Francia no hay lugar para la servidumbre de la mujer bajo ningún pretexto".

El debate sobre el burka volverá a la actualidad el miércoles, cuando 32 legisladores de derecha e izquierda presentes sus conclusiones tras nueve meses de trabajo sobre su uso.

Los patinazos verbales no son la única consecuencia de un debate abierto por Sarkozy.

Una mezquita del suroeste francés fue profanada el fin de semana: en su fachada aparecieron pintadas esvásticas y frases como "Francia para los franceses".

Más del 40% de los franceses consideraban semanas atrás que el debate sobre la identidad nacional terminará permitiendo el regreso de la ultraderecha a la escena política.

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