Las hemerotecas televisivas dejan a Hillary Clinton en evidencia

  • La CBS publica en Internet unas imágenes que desmontan el relato que la senadora demócrata hizo de una visita a Bosnia en 1996.

El distorsionado relato ofrecido por la senadora demócrata Hillary Clinton de su visita a Bosnia en 1996 invita al sarcasmo político y ofrece la artillería perfecta a quienes cuestionan la experiencia internacional de la aspirante presidencial demócrata.

"Recuerdo haber aterrizado bajo el fuego de francotiradores, no hubo una ceremonia de recepción y nos dijeron que corriésemos hacia nuestros vehículos, eso fue lo que sucedió", dijo Hillary la semana pasada en referencia a su visita a la ciudad bosnia de Tuzla, donde todavía persistían las hostilidades en 1996.

La aspirante a la Casa Blanca se refirió también a ese episodio el 29 de febrero en Waco (Texas), donde, en otro aparente fallo de memoria, aseguró que la ceremonia de recepción en Tuzla se había tenido que trasladar bajo cubierto debido a los francotiradores.

Sus declaraciones en Waco coincidieron con el lanzamiento de un anuncio en el que una profunda voz masculina se preguntaba, con las imágenes de fondo de unos niños durmiendo placenteramente, quién estaba mejor preparado para responder a una llamada de emergencia a las tres de la mañana en la Casa Blanca. La respuesta, claro está, era Hillary Clinton, que hace gala con frecuencia de su experiencia internacional para diferenciarse de su rival demócrata Barack Obama, que flaquea claramente en ese frente.

Las declaraciones sobre su presencia en Bosnia buscaban reforzar esa impresión, pero unas imágenes difundidas el lunes por la cadena de televisión CBS, que llevaban ya varios días dando vueltas en YouTube, cuentan una historia distinta.

En ellas se ve a Hillary Clinton aterrizando tranquilamente, en compañía de su hija Chelsea, en el aeropuerto de Tuzla, donde la recibe una pequeña comitiva, incluida una niña con la que intercambia sonrisas y gestos cariñosos.

La discrepancia obligó a Hillary a pedir disculpas públicamente el lunes en una reunión con los equipos directivos de los diarios The Philadelphia Inquirer y Philadelphia Daily News, de la que se hace eco el Inquirer en su página web.

"Lo que me dijeron fue que teníamos que aterrizar de cierta forma y movernos rápidamente por la amenaza de fuego de francotiradores. O sea que me equivoqué... Si dije algo que pudo hacer parecer que había fuego, eso no fue lo que me dijeron", añadió.

Más allá de lo anecdótico, el incidente ha revivido el debate de cuál es realmente la experiencia en política exterior de la senadora por Nueva York.

"Lo que recuerda este acontecimiento es la tendencia de Hillary a la exageración", dijo Erwin Hargrove, experto en ciencias políticas de la Universidad Vanderbilt (Tennessee), quien cree que la senadora magnifica su papel como primera dama (1993-2001). "No creo que tuviese mucho que ver en la toma de decisiones, al fin y al cabo su marido era el presidente", apuntó Hargrove, quien añadió que "pudo haber aconsejado a su esposo, pero ese es un asunto completamente distinto".

Por lo demás, el suceso sirve para alimentar la creciente acritud en la campaña por la candidatura presidencial demócrata.

Prueba de ello son los comentarios de un asesor de Hillary que tachó a Bill Richardson de "Judas" después de que el gobernador de Nuevo México, a quien une una larga relación con los Clinton, diese su respaldo el viernes a Obama.

La campaña del senador de Illinois también dispara a la primera de turno y, sin ir más lejos, comparó recientemente a Bill Clinton con John McCarthy, el senador republicano que durante la Guerra Fría protagonizó una ‘caza de brujas’ contra el comunismo en EEUU.

Hargrove considera que con ese fuego cruzado, los demócratas tiran piedras contra su propio tejado y benefician al republicano John McCain, a quien la revista The Economist llama en su último número el "hombre más afortunado en la política estadounidense".

McCain, el candidato presidencial del Partido Republicano, se concentra ya en recaudar fondos para las elecciones de noviembre, mientras sus rivales siguen enzarzados en una lucha que promete prolongarse hasta la convención demócrata de agosto en Colorado.

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