Iraq

Los combates entre el Ejército iraquí y las milicias causan ya 300 muertos

  • Los combates entre las milicias fieles al clérigo chií Muqtada al Sadr y el Ejército iraquí apoyado por las fuerzas de la coalición han dejado ya más de 300 muertos en seis días de lucha.

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En la ciudad de Basora, a 550 kilómetros al sur de Bagdad, donde estalló la violencia el pasado lunes por la noche, el número de víctimas civiles asciende ya a 125 y a 500 los heridos, según fuentes del Ministerio del Interior, que no ha ofrecido datos sobre la cifra de muertos pertenecientes al Ejército.

En Basora y sus alrededores siguen produciéndose enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad iraquíes y las fuerzas británicas que se han unido a los combates contra el "Ejército del Mahdi", según informó el portavoz del ejército británico en Basora, el comandante Tom Holloway.

Asimismo, el Ministerio del Interior ha informado de que cientos de voluntarios se han ofrecido para luchar junto a las fuerzas gubernamentales en Basora, después de que el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, lo solicitara.

Mientras, en Bagdad continúan los choques violentos en varios barrios de la ciudad desde el pasado martes, cuando el conflicto se extendió desde el sur a otras zonas del país.

Las víctimas mortales hasta hoy en Bagdad ascienden a 125 y a 892 los heridos, según fuentes médicas citadas por la agencia de noticias independiente "Aswat al Irak".

El barrio que más ha sufrido la violencia entre el Ejército iraquí, apoyado por el de EEUU, y los milicianos chiíes partidarios de Al Sadr, es Ciudad Sadr, situado al este de la capital y bastión del clérigo en Bagdad.

Tanto en Bagdad como en Basora ha sido decretado el toque de queda para intentar controlar la violencia, aunque en algunas zonas los enfrentamientos continúan por sexto día consecutivo, sin que se vislumbre una solución política a corto plazo.

El primer ministro iraquí rechazó ayer el diálogo con la milicia chií que ha comparado con Al Qaeda y ha calificado de "criminales y delincuentes", postura respaldada por el presidente de EEUU, George W. Bush.

Frente a la insistencia gubernamental de una solución armada, el grupo de Al Sadr ha instado reiteradamente al diálogo y a la búsqueda de una solución pacífica del conflicto.

La milicia de Al Sadr, segunda fuerza chií de Iraq, se había mantenido inactiva hasta el pasado lunes desde que en agosto de 2007 su líder se comprometió a no hacer uso de la violencia, lo que contribuyó a la mejora de la seguridad en el país.

Al Maliki, por su parte, se muestra firme en su voluntad de acabar definitivamente con el "Ejército del Mahdi" y en estos momentos se encuentra en Basora, donde ha ordenado actuar con determinación en contra de las milicias y ha asegurado que no abandonará la ciudad hasta que la situación esté totalmente controlada.

Asimismo, el Gobierno iraquí ha dado un ultimátum a los milicianos de Al Sadr para que entreguen las armas antes del próximo 8 de abril.

Los enfrentamientos entre el Ejército iraquí y la milicia chií estallaron el pasado lunes por la noche, coincidiendo con el comienzo de una operación de seguridad en Basora supervisada sobre el terreno por Al Maliki, bautizada con el nombre de "Carga de Caballería", con el objetivo de "imponer en la ciudad el imperio de la ley".

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