El arzobispo caldeo de Mosul aparece muerto en Iraq tras dos semanas secuestrado

  • Paulos Faraj Rahho fue secuestrado el pasado 29 de febrero y ha aparecido en una jornada negra para el país, con numerosos atentados y asaltos que han costado la vida a al menos 20 personas y heridas a otras 87.

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Además, soldados de Estados Unidos se enfrentaron con miembros del Ejército del Mahdi en el sureste a pesar de la ampliación del alto el fuego decretado por el líder de esta milicia, el clérigo chií Muqtada al Sadr.

El arzobispo Paulos Faraj Rahho fue secuestrado el pasado 29 de febrero por un grupo armado que interceptó su vehículo en el este de Mosul, localidad situada a 390 kilómetros al norte de Bagdad. Durante el asalto mataron a su conductor y a dos escoltas.

Dos semanas después, el cuerpo de Rahho ha sido hallado cerca de la ciudad donde desapareció después de que los secuestradores avisaran ayer de su paradero, según informó esta mañana el obispo Shlemon Warduni de Bagdad a la agencia de noticias de la Conferencia Episcopal Italiana, la SIR.

"El arzobispo Rahho ha muerto", explicó monseñor Warduni. "Ayer ya nos dijeron los secuestradores que monseñor Rahho estaba muy mal y por la tarde nos dijeron que esta muerto", prosiguió. "Esta mañana telefonearon para decir que lo habían sepultado", añadió.

"Algunos de nuestros jóvenes siguieron las indicaciones facilitadas por los secuestradores para encontrar el lugar, lo excavaron y vieron el cuerpo sin vida", prosiguió. Más tarde, Warduni declaró que el cuerpo "no presenta signos de violencia o impactos de bala", por lo que "es posible que el arzobispo haya fallecido por causas ligadas a su precario estado de salud, que se habrían agravado con el secuestro".

Poco después de conocerse la noticia, el Papa Benedicto XVI calificó la muerte del arzobispo caldeo de Mosul como un acto de "violencia inhumana que ofende la dignidad del ser humano" y "perjudica gravemente" la "convivencia fraternal del amado pueblo iraquí".

El Papa se expresó en estos términos en el telegrama que envió al cardenal Emmanuel III Delly, patriarca caldeo de Iraq, para expresar su pésame por la muerte de Rahho, al tiempo que manifestó su cercanía "a la Iglesia Caldea y a toda la comunidad cristiana" y esperó que, a pesar de todo, "este trágico acontecimiento sirva para reconstruir un futuro de paz en la martirizada tierra de Iraq".

El hallazgo del cadáver del arzobispo se enmarca en una nueva jornada negra en el país árabe, donde al menos 20 personas han muerto y otras 87 han resultado heridas en las últimas horas por distintos asaltos y atentados con bomba, según informaron la Policía y el Ejército estadounidense.

Por un lado, el portavoz de las fuerzas de seguridad del Kurdistán iraquí, Jabbar Yawar, indicó que Irán ha bombardeado las bases utilizadas por los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en las Montañas Qandil, en el noreste del país, durante unos 90 minutos, aunque no hay información de víctimas.

El suceso más destacado ocurrió en la ciudad de Kut, uno de los bastiones de la milicia chií del Ejército del Mahdi situado a 170 kilómetros al sureste de Bagdad, donde dos iraquíes fallecieron y otros cuatro resultaron heridos, entre ellos una niña de seis años, como consecuencia de los obuses de mortero disparados anoche por los soldados estadounidenses en respuesta a un ataque con cohetes de los milicianos contra una base norteamericana.

Los enfrentamientos comenzaron después de que los rebeldes dispararan al menos once cohetes Katiusha contra la base de Kut, según informaron fuentes policiales, a pesar de la extensión del alto el fuego dictada por el líder de la milicia, el clérigo Muqtada al Sadr. El Ejército estadounidense dijo que no tenía ninguna información sobre víctimas.

El atentado con bomba más grave ocurrió por la tarde, cuando al menos 12 personas fallecieron y otras 49 resultaron heridas por la explosión de un coche bomba que estaba estacionado en el barrio de Bab al Sharji, situado en el centro de Bagdad, según informó la Policía.

También en la capital, la explosión de un coche bomba acabó con la vida de una persona e hirió a otras cuatro, mientras que una bomba colocada en una carretera causó heridas a cinco iraquíes cerca de un mercado en el barrio de Al Shurta al Khamissa, según la Policía. Además, las autoridades encontraron los cadáveres de cuatro personas en distintas zonas de la ciudad.

Asimismo, dos personas murieron y otras tantas resultaron heridas cuando fueron atacadas por hombres armados, que asaltaron un puesto de control de una patrulla de barrio en la ciudad de Baiji, a 180 kilómetros al norte de Bagdad.

Y en la capital, otro grupo de hombres armados acabó con la vida de Qasim Abdul Husein, jefe del departamento de distribución del periódico 'Al Muwatin', al dispararle desde un vehículo en el distrito de Karrada, explicó Jabbar Tarrad, presidente del Sindicato de Periodistas de Iraq.

Mientras, un coche bomba conducido por un suicida mató a un soldado iraquí e hirió a otros diez en un ataque contra un puesto de control cerca de Kirkuk, al tiempo que una bomba causó heridas a tres civiles. Otros dos militares también sufrieron heridas cuando una bomba de carretera explotó cerca de su convoy en las proximidades de la localidad de Udhaim.

En la ciudad de Al Zab, cerca de Kirkuk, dos miembros de una patrulla de barrio aliada de Estados Unidos fallecieron y otros seis resultaron heridos de diversa consideración cuando un terrorista suicida se inmoló, según la Policía.

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