Sigue la polémica por el boicot a los Juegos de Pekín

  • Francia no descarta el sabotaje de la cita olímpica, pero la Comisión Europea apuesta por la normalidad.

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Pese a la apariencia de normalidad 'vendida' por Pekín respecto a la situación en el Tibet y otras regiones chinas, el Dalai Lama persiste en sus críticas y volvió a defender el diálogo, ya que "si las manifestaciones violentas continúan" dimitirá, como ya había advertido la semana pasada. Entretanto, la comunidad internacional se divide entre quienes defienden el boicot a los próximos Juegos Olímpicos de verano, opción que desde Francia no se descarta, y quienes como la Comisión Europea o Estados Unidos apuestan por evitar el sabotaje.

El líder espiritual tibetano, convertido en principal portavoz y defensor de los manifestantes en el Tibet, volvió a llamar al consenso y la paz en un territorio convulso y donde la violencia parece seguir en menor medida, pese a la visión de normalidad expuesta por el Gobierno chino y su férrea censura. "Siempre he dejado claro que debería controlarse la expresión de emociones profundas", afirmó el Dalai Lama en una rueda de prensa en Nueva Delhi, según informaciones de 'The Hindu News'. "Si esto se descontrola, no tenemos opción", añadió.

El Dalai Lama está dispuesto a renunciar a su cargo si con esa insólita iniciativa consigue mejorar la condición en el Tibet. Esta opción, que ya expresó la semana pasada, volvió a salir hoy de su boca con la misma contundencia: "Si las manifestaciones violentas continúan, dimitiré". Para que esto no suceda, Pekín debería frenar la represión contra el pueblo tibetano y tener para los manifestantes el mismo "respeto" que el Dalai Lama dice tener con el "pueblo chino". En este sentido, el líder religioso recordó que "incluso la mayoría de los manifestantes tibetanos son ideológicamente comunistas".

De momento, sigue sin aclararse la situación real sobre el terreno en el Tibet, puesto que mientras Pekín sigue vetando el acceso y la salida de imágenes del conflicto, tanto el Gobierno tibetano en el exilio como el Centro Tibetano para los Derechos Humanos y la Democracia mantienen sus duros reproches. Precisamente, este último grupo cifró en 79 el número de muertos desde que comenzasen las protestas, aunque otras fuentes de la disidencia hablan de alrededor de un centenar y Pekín sostiene que tan sólo hay que lamentar 18 víctimas mortales y más de 600 heridos. Asimismo, el Ejecutivo chino aportó cifra de costes, que según fuentes oficiales citadas por la agencia 'Xinhua' rondarían los 22 millones de euros.

Por otra parte, los fiscales de Lhasa habrían emitido hasta ahora órdenes de arresto contra 29 personas sospechosas de haber participado en los disturbios de este mes, informaron fuentes del Departamento local de Publicidad citadas. Además, la Oficina de Seguridad Pública de Lhasa ha publicado una lista de las 53 personas más buscadas en relación con los disturbios, y precisó que cuatro de ellos se entregaron voluntariamente a la Policía y tres fueron arrestados. Hasta la fecha, al parecer un total de 280 personas se han entregado a la policía por su implicación en los disturbios de Lhasa.

Las críticas de la comunidad internacional a la gestión de las autoridades de Pekín en relación a estas manifestaciones y su represión son prácticamente unánimes, pero no así las posibles medidas a adoptar en un futuro como castigo. Entre ellas, la que suena con más fuerza y que desde organizaciones como Reporteros sin Fronteras se pide insistentemente es la de boicotear los Juegos Olímpicos, particularmente la ceremonia de apertura de está cita convertida en algo más que en un evento deportivo.

En este punto, los países discrepan. Desde París, el presidente Nicolas Sarkozy volvió a mostrar la misma ambigüedad que la semana pasada expusiesen personas de su Gabinete, en el sentido que ni descartan ni defienden el sabotaje como opción. Así, el dirigente galo subrayó durante una visita a la localidad de Tarbes que "no cierra la puerta a ninguna eventualidad". "Le he trasladado al presidente Jintao mi viva preocupación. Le he pedido contención y abrir un diálogo", declaró Sarkozy. Estas declaraciones aparentemente no tienen nada que ver con la próxima visita del Dalai Lama a Francia, donde estará del 15 al 20 del próximo mes de agosto y fijada de antemano.

En cambio, si triunfa el peso de la mayoría parece ser que las Olimpiadas podrán celebrarse con relativa normalidad, ya que incluso el Dalai Lama o el Comité Olímpico Internacional rechazan el boicot. Una posición en la que también figuran países como Estados Unidos y que para el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, no es conveniente. Por ello, defendió adoptar una "posición conjunta" en relación al conflicto China-Tibet. "No estamos de forma alguna seguros de que cualquier posible boicot a los Juegos Olímpicos llevase a un mayor respeto por la ley de China o en el Tibet", agregó.

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