El Parlamento británico se tambalea: ¿dónde queda la moral?

  • Desde la limpieza de la piscina hasta los fertilizantes del jardín, pasando por renovaciones constantes de segundas viviendas, los cargos a las arcas públicas de los parlamentarios no son ilegales pero engordan un escándalo sin igual

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Uno pagó la limpeza de su piscina a cuenta  del Estado, otro hizo lo mismo con las madrigueras de su jardín. Pero  no sólo eso: los contribuyentes británicos pagaron también las nuevas  bombillas o los fertilizantes de sus diputados. El Parlamento de  Londres se ha visto sacudido por un escándalo sin igual, del que día  a día van goteando nuevas informaciones sobre los gastos de dietas de  sus miembros. 

No importa que parlamentarios de todos los partidos hayan  adquirido con fondos públicos las cosas más absurdas: al final, es el  primer ministro, Gordon Brown, quien paga los platos rotos. Y hay  quienes sólo ven salida a la situación disolviendo el Parlamento. 

La debacle comenzó el pasado viernes, cuando el diario conservador The Daily Telegraph publicó la primera parte de una lista de  vergonzosos detalles sobre los pagos de segundas viviendas efectuados  por destacados diputados laboristas. Entre otros asuntos, salió a la  luz que una ministra cambió tres veces de segunda vivienda en el  plazo de un año y renovó las tres a cargo del Estado. 

Aunque la policía está planteándose investigar cómo llegaron a  manos del periódico los documentos, que iban a ser publicados en  julio, The Daily Telegraph sigue publicando día a día cuál es la  ética de sus políticos. 

Así, este martes salieron a la luz nuevos y extravangantes detalles, pero  esta vez en el lado de los conservadores. El tory David Heathcoat-  Amory incluyó en su lista de cargos al Estado 388 libras por  fertilizantes, dos libras por veneno para ratones, 1,95 libras por  semillas de girasol y cinco libras por un pinchazo en una carretilla.  Otros tories pagaron así la limpieza de sus piscinas privadas. El  hecho de que todos hayan prometido devolver el dinero ya no cambia  nada: la ira ante los "tacaños" políticos es tan fuerte como en el  caso de los banqueros. 

En las últimas encuestas, los dos grandes partidos se hundieron.  El gobernante Partido Laborista perdió cuatro puntos y se queda con  apenas un 26 por ciento, mientras que los conservadores retrocedieron  otros cuatro puntos hasta el 39 por ciento. Según el político tory  Lord Naseby, sólo la convocatoria de elecciones lo antes posible  podría salvar "los pilares de la democracia". 

Tampoco ha ayudado que Brown pidiera disculpas en nombre de todos  los partidos. Al contrario: se le echó en cara que su "sorry" llegara  el lunes, un día después de las disculpas del líder conservador,  David Cameron. En cualquier caso, entre los escándalos, las tensiones  internas y la crisis económica, ya nadie en las islas británicas cree  que el premier pueda ganar las próximas elecciones, que como muy  tarde tendrán lugar a mediados del año próximo. 

Lo que ahora parece más urgente es reformar el difuso y obsoleto  sistema de remuneración de los diputados. Los parlamentarios de la  Cámara Baja reciben un salario anual de unas 63.000 libras (96.000  dólares/70.500 euros). Además, entre otros tienen derecho a  financiación para los gastos y reparaciones de una segunda vivienda,  bien en Londres o en su distrito electoral. Sin embargo, la ley deja  abierto el significado exacto de "segunda vivienda" y "reparación".  Por eso, en la mayoría de los casos los diputados no han violado la  ley, pero sí han atentado contra las aspiraciones morales que de  ellos tienen los ciudadanos.

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